Galería. Y, de paso, la cajeta…

Imagen: Enrique Castro

Enrique Castro/acueductoonline.com

San Juan de lo Lagos, lugar visitados por miles de peregrinos al año. Desde ciclistas hasta caminantes el santuario de la virgen los recibe y ellos entran a la iglesia de rodillas en señal de petición o agradecimiento.

Bendicen imágenes, oran en el altar y después visitan y colocan “su milagrito” en la parte trasera, donde yacen todos los demás.

Por fuera, la cajeta y los dulces se venden para llevar el recuerdito; los caballos de plástico son montados para la fotografía “oficial” de la visita con la virgen de fondo.