Morelia, Mich. / Nancy V. Herrejon.- Yuridia sabía que aquel día su tía Jeidy llegaría tarde después del trabajo, desde las 5pm ella le avisó; más aquel 4 de julio nunca imaginó un hecho igual, su cotidianidad fue mermada al escuchar unos disparos y luego unos gritos de sus vecinos, al salir, su tía Jeidy caía casi desmayada a las puertas de su casa, “fueron los mecánicos” fue lo único que pudo decir.
Jeidy gusta de lucir sus ojos y labios pintados, su cabello negro y largo, también se tomaba fotos mirándose tranquila, más las miradas reprobatorias de la gente que escudriñan su ser no se hacían esperar, siempre estaban ahí impidiéndole ser Jeidy, ser ella.
Aquel 4 de julio Jeidy recibió dos disparos de tres sujetos que son mecánicos, estos en cuanto la vieron le gritaron “pinche puto”, “hija de la chingada”; un disparo fue en el pie, el otro, en la cabeza, quisieron darle el tiro de gracia.
Yuridia Hernández Rivera, sobrina de Jeidy, contó que aquella noche cuando vio desmayarse a su tía no pudo llamar a la ambulancia, estaba muy nerviosa. Conocía bien a los sujetos, pues ambas han vivido agresiones de ellos, ya que para poder llegar a su domicilio es obligatorio caminar frente al taller mecánico.
Insultos como “Eres choto”, “hija de la chingada”, “eres puto” eran muy comunes que los escuchara Jeidy, mas solo seguía su camino y agachaba su cabeza, acelerando el paso, si buscar confrontaciones, sólo buscando paz.
Yuridia teme perder su empleo, ha pedido permiso en su trabajo una tienda de conveniencia para poder cuidar a su tía Jeidy, ella es la única familia que tiene en Tehuacán.
Saber qué pasará con los mecánicos agresores no es interés de las jóvenes, sólo piensan en buscar un nuevo departamento y vivir en otro lugar; a esta preocupación se suma la de saber si las lesiones que sufrió Jeidy dejarán daños permanentes que requieran de algún tipo de terapia, ya que no cuentan con el dinero suficiente para pagarla.
Tres doctores han dado a su caso prioridad, los ve entrar y salir de su cuarto, Jeidy ha perdido la noción de cuantos medicamentos son los que deben de suministrársele; se encuentra estable pero triste, no han podido quitarle las esquirlas de las balas por el riesgo que representa para su vida, mientras tanto aguarda, con el miedo de siempre, con la tristeza de no poder ser quien es libre.
Con información de Lucero Hernández de Animal Político.





