Fiesta del Takari, Navidad purépecha en Michoacán

La Navidad purépecha encarna una celebración que vincula una emotiva concepción religiosa con una ceremonia ancestral envuelta en simbolismo y costumbres

fiesta de takari
La Fiesta del Takari es una celebración que se vive por ejemplo en la región purépecha del estado conocida como La Ciénega (Foto: mexicodesconocido.com)

Morelia, Mich. l Acueducto Online.- La Navidad purépecha encarna una celebración que vincula una emotiva concepción religiosa con una ceremonia ancestral envuelta en simbolismo y costumbres. A pesar de que el objetivo de esta festividad es celebrar el nacimiento de Jesús de Nazareth, en algunos lugares suele hacerse de manera muy diferente a la ya tradicional Nochebuena.

Una manera muy particular de celebrar esta festividad es la Fiesta del Takari, celebración que se vive por ejemplo en la pequeña comunidad en la región purépecha del estado conocida como La Ciénega.

Tiríndaro se localiza en Zacapu, a sólo media hora de la capital michoacana por la carretera libre, y es popular por esta festividad.

El Takari es una planta que predomina en ciertas partes de Michoacán, así como en los estados de Nayarit, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla. 

La fiesta en su honor comienza el 15 de diciembre, cuando los jóvenes salen al cerro a cortar el takari y a su regreso son recibidos por los cargueros, para posteriormente celebrar con una cena en la que se ofrecen platillos tradicionales como el pozole, los buñuelos y las chapatas. 

Esta fiesta se extiende por nueve días, hasta la Nochebuena el 24 de diciembre, y está acompañada pro danzas, cantos y música purépecha.

Las flores recogidas por los jóvenes servirán para adornar el templo y la casa del carguero asignado para transportar al Niño Dios. 

Son tres los personajes más destacados de esta fiesta: pastores jóvenes, viejos y las maringuías. 

La tarea asignada para los pastores jóvenes es la recolección del takari, los viejos por su parte son los encargados de resguardar al Niño Dios, mientras que las maringuías son quienes participan en los bailes del torito de petate. 

La investigadora del Centro de Estudios de las Lenguas Indígenas, Claudine Chamoreau, señala que esta danza es una forma de interpretación de los purépechas de la posada católica, pues el viejo y la maringuía representan a José y María en su peregrinar en busca de posada para dar a luz a su hijo Jesús.