El éxodo de las familias…

Morelia/ Sandra Soraya Castro

La violencia ejercida contra autoridades municipales ha alcanzado en Michoacán en varios casos también a sus familias.

Esposos, hermanos y padres de alcaldes y ex alcaldes han sido alcanzados también por balas de desconocidos que tras el ataque se han dado a la fuga sin ser en la mayoría de los casos capturados.

Uno de los casos más representativos de esta situación fue el del presidente municipal de Gustavo Garibay de Tanhuato.

El edil fue asesinado en marzo del 2014 cuando fue sorprendido por hombres armados que le dispararon cuando salía de su casa ubicada en la calle Ocampo de aquel municipio.
Garibay ya había sido víctima de un atentado el 31 de octubre del 2012 del que resultó lesionado.

Casi dos años después, la esposa del alcalde muerto, Gabriela Osegura Gutiérrez también fue asesinada.

Su cuerpo fue localizado en el interior de una camioneta en la orilla de la carretera Ixtlan-Camucuato en mayo pasado. Fue ahorcada.

Gabriela Oseguera denunció hace más de dos años que su esposo sabía quienes lo querían asesinar.

Otro caso en donde la violencia alcanzo a la familia de los presidentes municipales fue el de la alcaldesa de Tiquicheo, María Santos Gorrostrieta.

En octubre del 2009, cuando era alcaldesa en funciones, María Santos fue atacada por hombres armados en la comunidad de El Limón.

En esos hechos la presidenta municipal resulto gravemente lesionada y su esposo, José Sánchez perdió la vida.

Tres años después y después de otro atentado, ya cuando no estaba en funciones, Gorrostrieta fue asesinada.

Su cuerpo fue localizado en la zona del municipio de Cuitzeo después de haber sido reportada como desaparecida días antes.