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Por primera vez en casi diez años, la Corte Suprema de Estados Unidos abordará cuestiones del control de armas, con una mayoría de jueces conservadores que podrían reforzar más los derechos de los propietarios de fusiles.

Ante la alarmante cifra de personas fallecidas por impacto de arma en Estados Unidos, cerca de 40 mil personas mueren cada año ya que la Constitución consagra a través de su segunda enmienda el “derecho de las personas a poseer y portar armas”.

Desde el 2008 se dictó una enmienda que garantizaba el derecho individual de poseer un arma, anulando la ley que prohibía las pistolas en Washington. Después, en 2010, se estableció que esa decisión era aplicable a nivel estatal y federal.

 La Corte Suprema ha rechazado los casos vinculados a las armas, después de casi una década, este año ha aceptado, para resolver sobre las restricciones a las armas impuestas en la ciudad de Nueva York en nombre de la seguridad pública.

Antes este caso, la corte puede aprovechar para aclarar cómo pueden decidir los juzgados si el control de armas el legal o no, cosa a la que se opone la poderosa Asociación Nacional del Rifle.

“Estoy preocupada”, dijo Larisa Méndez Downes, voluntaria de una asociación de madres que exige acciones contra las armas, quien llegó a Washington desde Nueva Jersey para manifestarse.

También señala que “la corte parece más abierta a una interpretación amplia de la segunda enmienda en apoyo a los derechos sobre las armas”, ya que en el centro de la discusión está una ley de la ciudad de Nueva York que prohibió el porte de armas fuera del hogar, más que cuando se dirijan a un polígono de tiro.

Estados Unidos es un país donde el 30% de la población adulta posee un arma, y donde miles de jóvenes son agobiados por la amenaza de la violencia de las armas.