Morelia,Mich.- | Acueducto.- México enfrenta un muy acelerado proceso de envejecimiento de su población. En efecto, según los datos de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento (ENASEM, 2018) las personas en grupos de edad avanzada enfrentan severas condiciones que provocan lo que en salud pública se denomina como pérdida de años de vida saludable y con ello se reduce su posibilidad de envejecer con dignidad.
De acuerdo con esta encuesta, en México hay 28.1 millones de personas de 50 años y más, y de ellos, 15.87 millones reportaron padecer algún tipo de enfermedad crónico-degenerativa. Entre las más destacadas están la hipertensión arterial, la cual afecta a siete de cada 10 personas en el grupo señalado, y la diabetes mellitus, enfermedad que tienen cuatro de cada 10 en ese mismo grupo.
Uno de los problemas que se nos presenta en este momento es como definimos al anciano. Internacionalmente, en 1984 se admitió por convenio, que anciano es toda persona mayor de 65 años, edad coincidente con la jubilación; es una definición que ha cambiado con el tiempo, no solo por los cambios en la esperanza de vida sino también por la evolución que ha tenido la sociedad en todos los niveles. Parece ser que en la antigüedad (cuando la esperanza de vida estaba alrededor de 25-30 años) anciano era sinónimo de no productividad, ello haría que ahora asimiláramos anciano al jubilado, es decir a los 65-70 años según las profesiones.
No hace mucho tiempo la imagen general de una persona de 65 años, era la de un anciano con escasas posibilidades de autonomía que requería cuidados especializados. Lo cual sería la representación equivalente a un anciano de 80 años, sin embargo con el transcurrir de l tiempo esta visión ha cambiado, puesto que cada vez mas personas llegan a una edad avanzada en un buen estado de salud relativo.





