Entre el dulce olor del papel avejentado

Acueducto/Tonatiuh Tenorio Fernández

Morelia, Mich. | Acueducto/Tonatiuh Tenorio Fernández .- Pablo es el hijo menor de Rafael del cual ha heredó el gusto por la literatura y por la artes. Con solo 17 años tiene un alto sentido de responsabilidad y de compromiso, pero ambos comparten un fuerte vínculo con su librería, que hace que mas que un trabajo se convierta en una forma de vida.

Entre el dulce olor del papel avejentado, cuenta Pablo de como surgió la idea de su padre para dedicarse a la compra venta de libros, eso hace 31 años cuando estaba en la búsqueda de independencia, de un negocio que lo relacionara directamente con sus pasiones.

Acueducto/Tonatiuh Tenorio Fernández

Adquiere los libros con los ahorros provenientes de su carrera como como programador y se establece en la ciudad de Morelia, en una bodega de libros usados.

No solo logró situarse, sino que fue consolidándose en esta su pasión, hasta tener nueve sucursales, de las cuales sobreviven una en la propia capital michoacana y otra más en Querétaro.

Acueducto/Tonatiuh Tenorio Fernández

La librería Luz de Morelia, ubicada en el centro histórico, cuenta con un sin número de libros, de diferentes temas, aunque pareciera que su infinidad impediría la fácil localización de algún título en particular.

Pablo y Rafael con su increble capacidad de retención lo hacen posible, el vínculo generado entre ellos y la librería pareciera mágico, el brillo en sus ojos y la textura de su voz al hablar del tema, hace notable que parte de su existencia se encuentra en ese lugar.

Más que una librería se ha convertido en lugar de crianza de la familia y un centro de encuentro de artistas urbanos independientes.

Acueducto/Tonatiuh Tenorio Fernández

Incluso, cuenta Pablo, algunos de esos artistas han sido apoyados por su padre para continuar con sus trabajos artísticos, entre ellos se encuentra Efraín, seguidor de la vida y obra de Vicent Van Gogh y de Antonin Artaud.

Sin embargo, adoptando de ellos la genialidad, la locura y la intensidad, fiel a su estilo, Efraín desapareció, quedando solo algunas de sus obras y recuerdos nostalgicos, en manos de Pablo y Rafael.