Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Para algunos estudiantes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), llegar a la escuela comienza mucho antes de entrar al salón. El recorrido puede implicar esperar un camión que no se detiene, viajar entre un camión lleno o tomar más de una unidad para completar el trayecto. En ese camino cotidiano también aparecen vehículos deteriorados, fallas mecánicas y un gasto que se acumula todos los días.
Fernando Navarro Flores cuenta que recientemente una falla en una unidad convirtió un trayecto común en una situación de riesgo. Hace apenas unos días, relató, una llanta se ponchó mientras viajaba en el transporte público, algo que atribuyó a la falta de mantenimiento del vehículo.

Su experiencia coincide con una percepción que también aparece entre otros jóvenes: unidades con problemas mecánicos, vehículos viejos y condiciones que, desde su perspectiva, no siempre corresponden con el servicio que reciben.
Para quienes viven más alejados de la zona urbana, el problema también está en la frecuencia y saturación de los camiones. Valeria Yamileth, quien se traslada desde la zona de Morelia-Quiroga, relata que en ocasiones las unidades pasan llenas y no se detienen para recoger pasajeros, por lo que debe trasladarse hasta la carretera para intentar abordar.

El recorrido, explica, puede obligarla a salir de casa dos hasta tres horas antes de la hora de entrada a la escuela, con la incertidumbre de si encontrará espacio para subir al transporte.
La espera y los trayectos prolongados terminan formando parte de la rutina escolar. Para estos jóvenes de la UMSNH, llegar a tiempo no depende únicamente de la hora de salida de casa, sino también de las condiciones en las que se encuentre el servicio durante el camino.
Sara Cecilia Martínez también describe el transporte que utiliza diariamente como unidades viejas y con fallas que incluso pueden provocar que un camión se quede detenido a mitad de la calle. A esto se suma el costo del traslado.

En su caso, el recorrido hacia la escuela requiere utilizar tanto camión como combi, por lo que el gasto de 12 pesos por viaje representa una cantidad que debe contemplar todos los días, de ida y vuelta.
Así, entre esperas, unidades saturadas, vehículos deteriorados, fallas mecánicas y recorridos que pueden extenderse durante horas, el transporte público forma parte de la vida diaria de estudiantes de la UMSNH que dependen de él para llegar a las aulas.
Más allá de las calles y las rutas, el trayecto también representa tiempo y dinero: dos recursos que los jóvenes deben calcular cada día antes de comenzar sus actividades escolares.





