Morelia, Mich./Acueducto
La Navidad llegó a Morelia entre cantos de burritos sabaneros y luces colgantes que visten las calles y los edificios del centro histórico.

Entre los niños que corren por las plazas y los jóvenes que ríen mientras posan para una selfie, se abrazan y solidarizan entre ellos, se respira un ambiente indudablemente familiar.

La mujer de cara arrugadita y ojos brillantes, sonríe mientras el viento sopla y las campanadas anuncian las 6 de la tarde.

Algunos compran regalos, otros se encuentran y se destinan a la celebración.

La noche fría entre ponches y fogatas siempre bella y nos hace el recordatorio que la Navidad, que significa nacimiento, es un pretexto para la convivencia fraterna, un renacimiento y una continuidad del cobijo de todas nuestras relaciones, un recoveco.






