«Nuestros muebles flotaban en el agua»

Wendy Rufino/ACG

La Colonia Jacaranda fue una de las más afectadas por las lluvias provocadas por el paso del huracán Willa, sobre todo en las calles Avenida Ferrocarril y Manuela Medina. En estas calles vecinos reportan pérdidas materiales como lavadoras, estufas, ropa, colchones y autos.

Imagen ACG/Wendy Rufino

Algunas casas cerca de las siete de la tarde aún tienen lodo dentro de sus hogares y se encuentran sin saber cuándo recibirán apoyo de limpieza, sobre todo en la Avenida Ferrocarril.

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La repartición de despensas según los vecinos ha sido de manera desorganizada ya que no todos logran tener acceso alguna despensa. Tampoco saben el motivo de que se repartan despensas donde el agua no los afectó tanto como a ellos.

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«Como parte de la desgracia nunca falta gente astuta que se aprovecha de la situación y se forma dos o tres veces en una fila que reparte despensas. Nosotros estamos agradecidos de que vengan a apoyarnos pero sería mejor si repartieran casa por casa para evitar atropellos.» Comenta Jazmín García García de 31 años, una de las afectadas por la inundación en la calle Manuela Medina, junto a su esposo y sus dos hijos uno de 9 año y el otro de un año.

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«Recuperarnos de esta inundación será difícil no se imagina el esfuerzo tan grande para hacerse uno de sus cosas y luego perderlas así. Mi esposo vende Bon-Ice. ¿Se imagina cuánto tardaremos en comprar todo de nuevo?» Jazmín no da crédito a la situación que viven, no tienen suficiente ropa y prácticamente perdió la ropa de su bebé.

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En esa misma calle, vive Isabel Calderón Meza de 78 años, que se encuentra enferma e inmovilizada desde hace meses, se encuentra al cuidado de su hermana Alicia Delgado Meza, de 65 años.
«El agua subió muy rápido, apenas pudimos reaccionar. Subimos a mi hermana en el segundo piso sobre un colchón. Abajo el agua llegaba a un metro, nuestros muebles flotaban en el agua. Perdimos mucho, algunas cosas tal vez podamos rescatarlas, también los pañales para adulto qué ocupa mi hermana se perdieron. Nos ayudaron a limpiar jóvenes policías, pero todavía nos falta mucha ayuda, requerimos también alimentos, colchones y ropa.»

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Rosa María Silva de 65 años, se muestra preocupada y triste por la situación de la colonia, sobre todo de la calle Manuela. El agua en su casa llegó a los 1.23 metros.
«Siempre que llueve nuestras casas son las primeras en inundarse. Pusieron unas rejillas en la calle pero no sirven, incluso hay una coladera y el agua avienta la tapa. También creo que no hay suficiente mantenimiento en el río.»

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Otra de las afectadas es Martha Solórzano Huerta de 55 años, cuentan con una pequeña panadería junto a su familia. Hace unos días habían comprado material para su producción, pero la inundación acabó con todo.

«Acababa de comprar esta mesa qué nos sirve para la panadería, ahora está toda inflada. El quemador no sé si se haya afectado. Perdimos también muchos muebles, electrodomésticos que veíamos flotar en el agua. Subió a más de un metro el agua, teníamos cerca de 30 años que no veíamos algo así.»
Martha como otros vecinos, considera que la ayuda ha llegado a cuentagotas y con poca organización. En esta ocasión los jóvenes de la IEESSPP a consideración de la cuadra, les ayudó bastante a limpiar las casas.
«Nadie nos comenta ni nos previene cuando pasan estas cosas. De hecho siempre que llueve mi hermano y yo retiramos la basura que tapa las coladeras. Nosotros nos organizamos. Como ahorita, vecinos calientan agua para hacer café, unos llevan la canela, otros el café.”

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La Avenida Ferrocarril en espera de ayuda

Otra situación se vive en la Avenida Ferrocarril, también pegada a las vías del tren. Solamente una casa de la calle fue limpiada por la IEESSPP, los vecinos como han podido han limpiado el resto, pero aun falta mucho por hacer, esto cerca de las siete de la noche. Se pueden ver a adultos mayores caminar y casi resbalarse, los más jóvenes salen a buscar tortas o a quién pedirle apoyo para retirar el lodo que todavía cubre toda la avenida.
La casa de Rosa María Alejandra Torres de 50 años, también fue gravemente afectada y aún tiene lodo dentro de los cuartos. El nivel del agua marcado en las paredes también supera el metro de altura. Rosa María se encuentra desesperada, tiene una lesión en el pie y se encuentra con muletas. La mayoría de sus muebles están sobre la avenida enlodada junto al taxi que también perdieron debido a la inundación.

«Si vinieron a limpiar la casa de la vecina unos jóvenes policías, pero ya no regresaron. Toda la calle está llena de lodo, Es peligroso caminar ahí, más yo en muletas. Pedimos que vengan a limpiar a los que traen los vehículos de limpieza, pero dicen que ellos sólo van de apoyo y no deciden qué calle limpiar, les dan órdenes. Ya va acabar el día y nosotros con lodo. Parece que no se quieren ensuciar en esta calle.»

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A Esther Zamudio Reyes de 68 años y a su hermano Miguel Zamudio reyes de 76 años, recibieron apoyo de limpieza, pero aún tienen muebles, ropa y cobijas llenas de lodo por tirar, pero no saben cuándo pasaran los carros de basura o quién limpiará la avenida Ferrocarril, temen que el lodo se ponga duro y sea difícil de retirar al otro día. Miran a su alrededor desesperados y cansados mientras limpian lo que pueden porque cerca la noche no llega aun nadie a auxiliarlos.