Morelia, Mich.| Acueducto Noticias/ Zayda Solís.- Conversamos con Juan Luna, 69 años. Uno de los fundadores de la escuela secundaria popular Carrillo Puerto, que se ubica en la calle Melchor Ocampo 355, en el centro histórico de esta ciudad.
Corría la convulsa década de los 70’s. La población en Morelia aumentaba y con ella las problemáticas propias de una ciudad que no estaba preparada para brindarle una buena calidad de vida a sus habitantes.
Por aquellos años, en el mundo corría el viento de las ideas libertarias y revolucionarias. Se creía en la organización colectiva.
La herencia de la revolución cubana y El Che Guevara, calaron hondo en la mentalidad popular de México y especialmente en Michoacán. Era una época en la que por medio de la lucha organizada se trató de cambiar el estado de las cosas.
La historia que nos compartió Juan Luna Ceja es amplia, llena de personajes, lugares, y emociones. El profesor recuerda con claridad cómo era el ambiente político en Morelia, la unión que había entre la clase popular y con alegría melancólica rememora los momentos de tensión y de satisfacción en estos casi cincuenta años en favor de la educación del pueblo.
Nos compartió interesantes detalles del surgimiento de este proyecto educativo que nació por la necesidad de espacios para la educación de la clase popular.

El Comité Universitario en Lucha y los problemas sociales
Acueducto Noticias: Nos han dicho que usted es uno de los fundadores de este proyecto, nos podría hablar un poco del contexto en que surge, ¿cómo es que se creó este proyecto de la secundaria? Sabemos que es más o menos en los años 80 ¿Qué estaba pasando en Morelia en ese tiempo?
Juan Luna.- Más bien podríamos hablar de los años 70’s. Porque la escuela nace en el 76, pero tiene un antecedente.
La escuela no la hicimos entre dos o tres personas. Sino que fue producto de un organismo: el CUNL (Comité Universitario en Lucha) con integrantes de la UMSNH. Yo era participante de ese comité. Más que hacer política interna universitaria, nos interesó vincularnos a los problemas sociales.
Inclusive teníamos un bufete jurídico popular, un dispensario médico, hacíamos brigadas de alfabetización a colonias y a comunidades. Como su nombre lo dice en lucha porque siempre estábamos en lucha, es más, nuestro principio era estudiar y luchar. Luchar siempre vinculados al pueblo.

En los años 70’s, cuando había alguna problemática social, las personas recurrían a los estudiantes nicolitas. Existía esa esperanza por parte del pueblo de que los universitarios ayudaban a resolver los problemas. Las personas acudían al Colegio de San Nicolás, dentro creamos el CEN (Consejo estudiantil nicolaita), una organización democrática.
Con el paso de los días, las personas empezaron a llegar a compartirnos sus problemas. Organizamos un comité en defensa del pueblo, yendo a las colonias, hacíamos movilizaciones, el grupo se fue haciendo más grande.
El CEN fue el antecedente del CUNL, se puso el nombre porque en 1974, el 30 de julio, se mandaron a hacer dos coronas para conmemorar la muerte de Miguel Hidalgo. Una corona fue del pueblo y la otra fue hecha por los integrantes del CUNL y como se querían desligar de la universidad, dejaron de utilizar el CEN.
Juan Luna.- “Para mí la escuela nació de un movimiento popular estudiantil encabezado por el CUNL (Comité universitario en lucha)”.
Un padre de familia de la colonia Ventura Puente, dio la propuesta.
Acueducto noticias: ¿De dónde surgió la idea de formar la secundaría popular?
Juan Luna.- Anteriormente, donde hoy se encuentra el Centro Cultural Universitario, había una gasolinera que ya no estaba en uso, ese terreno era de la universidad. Tomamos esas instalaciones y ahí pusimos las oficinas del CUNL. Ahí teníamos el consultorio, el bufete jurídico, desde ahí partían las brigadas para ir a las colonias populares.
En 1974, se acercó un grupo de padres de familia cuyos hijos no habían sido aceptados en alguna de las cuatro secundarias que en ese momento existían. No había cupos porque estas cuatro secundarias eran para las personas no solo de Morelia, sino también de Tarímbaro, Atapaneo, Charo, Jesús del Monte o Cuitzeo.
Era común ver a muchos padres, sobre todo de bajos recursos económicos, gente del pueblo sufriendo esa situación.
Un padre de familia de la colonia Ventura Puente, dio la propuesta.
En una asamblea, pidió la palabra y dijo ¿Por qué no les dan clases ustedes? De él nació la idea.
Él cuestionó, que los jóvenes no pudieran impartir clases ¿Dónde dar las clases? En la calle, para que el gobierno nos vea. La idea contagió a los demás asistentes, quienes propusieron llevar sillas.
Los acontecimientos:
1974- “La escuela de los pobres”.
Portando una gran manta, los padres de familia cerraron las Avenida Madero desde Virrey de Mendoza, hasta Galeana. Con la consigna: “Disculpe las molestias nuestros hijos están estudiando”. Juan Luna recuerda que, por la falta de pizarrones, el asfalto de la Avenida Madero sirvió para escribir las sumas y restas que los jóvenes estaban aprendiendo “El primer pizarrón fue la Avenida Madero”.

Juan Luna, con emoción rememora aquellos días de unión entre el pueblo:
“Así nació la escuela, se empezó a correr la voz, una escuela en la calle, la escuela de los pobres de la calle. La gente se comenzó a acercar. Inclusive niños que andaban por ahí de boleros, de chicleros se acercaban, veían las clases y se quedaban».
«Nuestro primer pizarrón fue el piso. Ahí nos poníamos en cuclillas y escribíamos los ejemplos».
«Pero se necesitaban bancas, además ahí estaba la prensa, los periodistas nos sacaban fotos».





