El periodista “vetado”

ACG

Morelia/Redacción

En la edición de este miércoles, en el diario Cambio de Michoacán se publica la columna La Conspiración, de Samuel Ponce Morales, y en donde se establece, en la primera parte, la reciente marcha de periodista, en demanda del esclarecimiento de la desaparición del compañero Salvador Adame Pardo, resaltando la polémica presencia en la misma de Edgardo Morales Shetier, autor del libro Los Caballeros Templarios. Un movimiento Insurgente. He aquí la transcripción íntegra del tema titulado el periodista “vetado”:

En la marcha de los periodistas morelianos, de la fuente Villalongín al Palacio de Gobierno del estado, en demanda del esclarecimiento de la desaparición del compañero Salvador Adame, volvió a surgir la figura de Edgardo Morales Shetier, quien no solo recorrió la avenida Madero, sino que en el sitio final de la manifestación, en el breve mitin, habló, hasta a nombre de los que ejercen el periodismo en Tierra Caliente.

En ese mitin, cualquiera que lo deseara podría hacer uso de la palabra, incluso con estridentes ya veces endebles consignas antigubernamentales, pero cuando lo hizo el de Apatzingán no escasos compañeros se miraron entre sí, extrañados de que se le haya permitido tomar la palabra a quien algunos consideran tener o haber tenido un vínculo, directo o indirectamente, con el crimen organizado, en especial con el cartel de Los Caballeros Templarios.

Sobre él, Edgardo, se cuentan historias de lo anterior, agudizadas aún más cuando redactó lo que se establece como un pequeño libro: Los Caballeros Templarios. Un movimiento insurgente. En ese tiempo habló que a escasos días de que salió a la luz pública el libro “y ya soy objeto de persecuciones y amenazas por parte del gobierno federal, al grado de que me tuve que cambiar de Apatzingán, con todo y mi familia”.

Dijo que antes “nunca he tenido problemas con autoridad alguna, ni proceso penal; no he sido vocero de nadie; no conozco a El Chayo (en referencia a Nazario Moreno González, el fallecido líder de La Familia Michoacana), ni me hubiera gustado conocerlo; tengo temor porque el actual régimen de mi paisano Calderón utiliza la figura de testigos protegidos para condenar a inocentes.

Pero, en otra entrevista, luego de amargar con quejarse a instancias de derechos humanos, fue más contundente: “no sé porque tanto escándalo, por eso, ya me dicen que lavo dinero de Los Templarios, que soy su jefe de prensa, mi familia ya no la tengo aquí, cada rato me hablan del cuartel, tengo que vivir en hoteles, así como viste. Que chingados, si no soy delincuente. Sólo quiero ser parte de la historia de México”.

Aun así, en una parte del libro Santos populares: la fe en tiempos de crisis, de José Gil Olmos, se habla de un pasaje en que se relata que “Francisco Castellanos, corresponsal del semanario Proceso, tuvo la oportunidad de visitar una de las capillas que había en la comunidad de Holanda, municipio de Apatzingán, donde presuntamente fue abatido Nazario Moreno”.

Y, continúa el documento, fue testigo de una ceremonia en la que medio centenar de personas tendían culto al jefe de los Templarios. Castellanos llegó acompañado de Edgardo Morales Shetier, quien había escrito un pequeño libro: Los Caballeros Templarios. Un movimiento insurgente. En él hacía una defensa de este grupo como un movimiento social.
Por lo pronto, en el recién formado grupo de chat de whatsapp: #niunomás, que aglutina a un gran número de periodistas prácticamente de casi todo el territorio michoacano –desde mandos medios hasta los de sobre terreno-, no ha sido considerado su ingreso…