El paso presidencial, al ritmo tierracalenteño

Bellavista/Fernando Salgado

Antes de la llegada al Hospital Rural de Buenavista Tomatlán, del presidente de México, las personas ahí conjugadas parecían encontrarse en otro mundo, lejos de la violencia.

Pues, para ingresar al lugar, debía pasarse por un operativo de seguridad por parte de la Policía Michoacán, aunque era tan austero, que no pareciera que se trababa de la llegada del poder ejecutivo federal.

Algunas personas se mostraban alegres, porque después de tanto tiempo, Andrés Manuel López Obrador volteó a una zona con historia en la vida del país, llegó para pisar la cuna de las autodefensas y supervisar el estado de los hospitales de las zonas rurales, golpeadas por la violencia, como Buenavista.

Varias personas guardaban unas carpetas entre sus manos, mientras que el sol, con la humedad, provocaban a los foráneos sudar a cuenta gotas en la espera.

Todo lo valía, hasta que a lo lejos, arribó el presidente de México al escenario, dónde cientos de personas esperaban qué se podía hacer con esos males incurables con un té y que quitan el sueño.

Andrés Manuel salió desde una puerta, se le veían las gotas de sudor en la frente y las personas comenzaron a aplaudir. No había seguridad, no había estado mayor presidencial que lo protegiera; sin embargo, la gente lo abrazaba, lo bendecía, como si lo conocieran desde siempre.

Ahí estaba él, un hombre ordinario, hasta se le podía ver frágil por su edad, les daba la mano fuertemente y escuchaba atento sus peticiones. Andrés Manuel no es una persona muy alta, en vez de imponer, da confianza, seguridad.

Poco a poco fue avanzando hasta llegar al pódium, dónde se mostró más fuerte en su discurso. habló durante cuarenta minutos; tiempo en el que muchos esperamos bajo el sol, dónde la mayoría se fue contento. Como si un alivio les diera confianza para seguir.

Andrés Manuel prometió que Tierra Caliente ya no será un lugar olvidado, se atenderá a los jóvenes, tomará medidas de raíz para terminar con la violencia y se buscará la forma para que los profesionistas se queden en las zonas rurales con un mejor sueldo.

Puede ser que esa era la esperanza que querían escuchar las personas después de tantas circunstancias adversas. Solo con oír a un solo hombre, de cabello cano y nada cansado.