Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Expo Arte 2026 se instaló este sábado en el Andador El Nigromante como un espacio para que el público recorra una muestra diversa y pueda adquirir obras de arte plástico de distintos creadores, en una propuesta que busca abrir camino a artistas emergentes y acercar su trabajo a la ciudadanía. La actividad permanecerá hasta las 19:00 horas.

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La muestra reúne a 12 expositores y surgió como una respuesta a las dificultades que enfrentan los jóvenes creadores para encontrar foros donde exhibir y vender su trabajo. Así lo explicó Juan Padilla Pérez, artista de 21 años, quien señaló que el proyecto nació desde una necesidad compartida entre quienes comienzan a abrirse paso en el mundo de las artes plásticas. “Exporarte es un evento que surge de la necesidad de nosotros los artistas emergentes michoacanos, jóvenes, que buscamos un espacio para que se dé a conocer nuestra obra”, expuso.
Padilla Pérez explicó que en esta iniciativa participan artistas dedicados a disciplinas como gráfica, pintura, escultura y arte objeto, con el objetivo no sólo de exhibir, sino también de comercializar su obra. “Es una realidad que nosotros siendo artistas emergentes nos cuesta mucho trabajo hacernos un camino y que nos den a conocer. Entonces nuestra principal herramienta que tenemos a la mano es la comercialización”, dijo.

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Uno de los rasgos centrales de Expo Arte 2026, destacó, es que privilegia la venta de obra original. La intención es que quienes visiten la muestra puedan llevarse una pieza hecha directamente por el artista, incluso en formatos pequeños y accesibles. “La temática del evento también es piezas originales, es decir, en todo el evento no hay réplicas ni impresiones digitales”, comentó. “La idea es que una persona se lleve, aunque sea algo pequeño como un separador, pero que sea una obra original del artista”.
En el caso de Juan Padilla Pérez, su trabajo se concentra en la acuarela. Para esta edición llevó distintas piezas elaboradas con esa técnica, además de separadores y otras obras pensadas para que el público pueda acercarse a su producción. “En mi caso particular manejo la técnica de acuarela, pintura en acuarela”, explicó.

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Detrás de esa obra hay también una historia personal marcada por la cercanía con el arte desde la infancia. Juan se define como artista emergente autodidacta y contó que su primer gran referente fue su madre, Yolanda Padilla, dedicada al arte textil, bordado, tejido, pintura, escultura y arte objeto. “Mi mamá se dedica al arte, entonces yo crecí viendo a mi mamá pintar y pues de ahí me surgió el gusto desde pequeño”, relató.
Recordó que comenzó a dibujar desde muy pequeño, primero desde la curiosidad y luego desde una búsqueda más consciente por desarrollar una voz propia. “Desde que tengo memoria empecé a grabatear”, dijo. Más adelante, explicó que observar a su madre trabajar fue decisivo, aunque insistió en que también hubo una inquietud personal que lo llevó a profundizar en el arte: “Por más que uno lo vea, si a uno no le surge la curiosidad, no hay nada más”.

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Para él, la pintura no es sólo una práctica artística, sino una forma de canalizar emociones y conocerse a sí mismo. “Más que gusto es una necesidad, es una necesidad de hacer arte”, afirmó. En esa misma línea, agregó: “En mi caso la pintura es el medio que yo tengo tanto terapéutico como para liberar todas mis emociones. Entonces es como una catarsis”.
Su propuesta visual está atravesada por la memoria, lo antiguo y la necesidad de preservar aquello que parece quedar atrás. “Mi concepto está inspirado en la memoria, en recordar, también es un atavismo que tengo yo hacia lo antiguo”, explicó. Desde ahí, trabaja con elementos asociados a lo vintage, las fotografías antiguas, el collage, la pintura y el libro de artista, con la intención de intervenir materiales y relatos que pertenecieron a otros tiempos. “Todo lo antiguo corresponde a un mundo que ya no nos pertenece. Entonces surge de esa necesidad de preservar algo que nos queda poquísimo”, expresó.

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A ello suma un interés particular por la botánica, la biodiversidad, el cuerpo humano y el realismo fantástico. Según explicó, una parte importante de su inspiración proviene de esas formas antiguas de estudiar la naturaleza de manera manual, antes de la inmediatez digital. “Antiguamente se usaban estudios de botánica”, dijo, al recordar que antes había personas dedicadas a dibujar plantas, registrar sus cambios y documentar sus propiedades. Desde su mirada, recuperar esa dimensión tangible sigue siendo valioso: “Siento que es importante preservar el sentido tangible de un estudio”.
A sus 21 años, Juan Padilla Pérez habla desde el terreno de lo emergente, pero también desde una convicción clara: construir una identidad artística propia y, al mismo tiempo, ayudar a que otros creadores encuentren un espacio para mostrar lo que hacen. Así resumió la aspiración que, dijo, comparten muchos artistas: “Siento que todos los artistas, nuestro principal objetivo es crear un concepto propio, crear algo que la gente sin necesidad de ver un nombre o una firma sepa que es de uno”.





