El minuto de silencio de Cristobal Arias

ACG

Morelia/Samuel Ponce Morales

Claro, tenía que hablar, quien fuera reconocido por el diario Cambio de Michoacán en su lucha por la democracia, el aún impetuoso Cristobal Arias Solís, fundador de la corriente democrática del PRI, del Frente Democrático Nacional (FDN) y hasta del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El ex Senador de la República y ex candidato a gobernador de Michoacán habló en el Aula Márter del Colegio de San Nicolás, frente a dos de los tres titulares, el magistrado Marco Antonio Flores y el diputado local Pascual Sigala Páez, así como de la representante del Ejecutivo, Julieta López Bautista.

Y, aparte de la presencia en el presídium del Rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), enfrente de él, también estaba uno de los ex dirigentes emblemáticos del movimiento de autodefensas en territorio michoacano, Hipólito Mora Chávez, con su inseparable sombrero.

Habló de lo que abrevó en su paso por la UMSNH, para dar pauta hacia la lucha por la democratización en el país y en el caso del estado cómo el surgimiento del diario Cambio de Michoacán, hace 25 años, participó en la misma, “le dio voz a nuestros sueños, ilusiones y esperanzas”.

Y, antes de demandar, desde la tribuna universitaria, a los presentes un minuto de silencio, en pie, por los periodistas caídos, asesinados y desaparecidos, lamentó que el esfuerzo por la transformación democrática del territorio mexicano siga sin resultados tangibles, siga siendo algo inacabado.

En su discurso, en su mensaje, sin escrito de por medio, más allá de recitar un pedazo de un poema de Pablo Neruda, llevó al auditorio a recordar frases de filósofos, de politólogos y hasta lo transportó a recónditos lugares fuera de México que lucharon por su transición democrática y lo lograron.

El galardonado que volvió a mostrar sus indiscutibles dotes de gran orador, enfatizó que, pese a la lucha por la transición democrática, en el país se dio una fallida alternancia en el poder, por lo que, en forma irónica, dijo que no lo podía creer “y me restregué los ojos, me puse unas gotas para ver mejor…”.

Pero, acotó, el dinosaurio estaba ahí, rojo, y había otros, de color amarillo, azul, verde, tratando de imitar los 80 años de vida y de experiencia del primero, y, luego, se dirigió a argumentar el porqué hoy en día, vivimos en un Estado fallido, subrayando la incapacidad para garantizar, por ejemplo, seguridad.

Para él, parte de la población mexicana no solo está sometida a las políticas públicas, sino por los poderes fácticos, en donde, especialmente, la partidocracia está infiltrada por el crimen organizado.

Y, terminó con diciendo de memoria un poema de Ramón Martínez Ocaranza que una parte dice:
Esta poesía, señoras y señores,
no la dictó el lenguaje de las flores.
La dictó el corazón despedazado
por tantas injusticias que ha palpado.
Hay tanto hijo de puta en el planeta,
que no puedo callar, siendo poeta…