Tlalpujahua, Mich./Xana Zamudio
En el pueblo mágico de Tlalpujahua, ubicado al noreste de los límites de Michoacán, se encuentra una de las mayores concentraciones de productores artesanos de esferas de todo México, siendo esta la principal fuente de empleo de la región desde la década de los 50s del siglo XX.

El proceso de soplado es el paso que define el tamaño y la forma de la esfera. Actividad donde nace la creación de «los sopladores», productores artesanos de figuras cristalizadas que mediante el aire de sus pulmones realizan su actividad.

Como Carlos García quien sopla a través de un tubo de vidrio que se calienta alrededor de unos 200 grados centígrados con un soplete. Con el aire se va inflando como un globo y el calor permite darle tamaño y la forma que se desea. Una vez terminado este proceso, la esfera se baña en líquido plateado, se deja secar y está lista para el proceso de pintado.

Este arte popular de productores mexicanos ha crecido de generación y generación entre las familias de Tlalpujahua, diversificando diseños y perfeccionando siempre la técnica para que estas esferas de vidrio soplado den vida con su color y formas a cientos de arbolitos navideños de todo el país y el extranjero.









