El Gato Sordo, un café de inclusión

Foto: Enrique Castro

Morelia/Enrique Castro

El centro Histórico de Morelia es patrimonio cultural de la humanidad, las autoridades se jactan de decirlo y hacen todo tipo de obras o proyectos que ayuden a conservar eso. En cuestiones de inclusión colocaron rampas en las esquinas y el nombre de las calles en braille. Todo bien.

Incluso, los espacios de recreación para personas con discapacidad se ven reducidos a usar las plazas públicas. Los bares y restaurants no tienen la infraestructura para una silla de ruedas, o su personal no está capacitado para atender a personas ciegas o sordomudas.
Y, sin embargo, entre esas calles menos transitadas, cerca del bosque Cuauhtémoc, El Gato Sordo emerge como un faro de luz; ya que este lugar se convierte en la primera cafetería de inclusión en Morelia.

Desde que llegas, el anuncio que contiene el nombre del lugar maneja letras y lenguaje de señas; es un lugar dedicado a los sordos que quieran tomar un café. Una decoración moderna y austera lo convierte en algo acogedor y amigable.

Uriel(oyente) y Aron(sordo) atienden el lugar y te dan las “buenas tardes” (o lo que la hora indique) y te invitan a sentar. Aron te ofrece un menú, en el cual están los nombres de los productos y a un lado su equivalente en señas.

Si el cliente no sabe nada de esa forma de comunicación, ahí puede aprender; ya sea compartiendo con Aron o Uriel o pidiendo libros que ahí tienen en una especie de biblioteca, o si lo que prefieres es cantar, una televisión proyecta canciones con audio y su traducción a señas.

Para las personas que asisten ahí—que aún son pocas—estos lugares son importantes para el desarrollo de la ciudad, de la sociedad y de la persona en sí. Aron es feliz trabajando ahí y lo comparte con sus clientes.

Y, cuando el café está listo, una lámpara en la cocina enciende y avisa que ya es hora de dejar el pedido; esta luz avisa al mesero (sordo) ya que ninguna otra cosa podría hacerlo. Siempre pendiente y servicial, Aron junto a Uriel trabajan de la mano para dar un buen servicio, el cual incluye asesoría en lenguaje de señas.

Magdalena Vargas es la propietaria del lugar, ella junto a su padre y su pareja ayudan a todo lo que se necesite, platican con clientes y toman café. Ella afirma que en su cafetería “pueden estar todas las personas” sin importar su condición física. “lo principal e este negocio es la atención a las personas sordas o con alguna discapacidad…
Aquí ganamos todos y no perdemos nada, no solo es un tema de gobierno o diputados, la inclusión es un compromiso como sociedad”.

La inclusión en el sector restaurantero en Morelia es algo nulo “a nosotros nos gustaría abrir más lugares, platicando con la gente de la asociación de sordos dicen que les gusta porque son personas como todas, incluso nos preguntan por hamburguesas y tacos”. La cafetería se encuentra en la calle Sánchez de Tagle y Padre Lloreda en el Centro histórico de Morelia.