El fatigado peregrinar (Fotogalería)

Imagen: Isabel Camacho

Morelia/Isabel Camacho

Mañana nublada y clima agradable, arriba a la salida a Charo la marcha iniciada desde Ucareo a la capital de Michoacán. Los participantes exigen la libertad de sus tres compañeros detenido por participar en un supuesto linchamiento de dos secuestradores.

Los del movimiento pacífico se fueron bajando de las camionetas y camiones; se observaba el descender de personas de la tercera edad, mujeres, hombres, adolescentes y niños.

Al comenzar el recorrido hasta el centro histórico de Morelia los niños y niñas también gritaban con la misma fuerza que lo hacían todos las demás.

El sol, pasando el mediodía, se intensificó, pero los manifestantes con el ánimo de ser escuchados por las autoridades, se cubrían el cuerpo y el rostro con sombrillas, sudaderas, gorras y lentes.

A lo largo del camino hacia palacio de gobierno casi todos gritaban, “si Jara no apoya, ese no es gobierno”; algunos los transeúntes curiosos se detenían a observar la marcha y captaban cada momento con sus teléfonos celulares.

A las 14 horas, con el sol en la cara de cada paisano de Ucareo, juntos seguían pidiendo justicia. Llegaron a las puertas del Congreso del Estado, esperaron 10, 15 minutos hasta que les abrieron las puertas.

Adentro de la sede congresista, a los representantes del movimiento de Ucareo, solo les permitieron un espacio hacer una conferencia de prensa, donde enfatizaron:

“Si el gobierno no nos da una solución nos veremos en la necesidad de hacer un plantón, desgraciadamente solo así se pueden hacer las cosas con este gobierno” declaró uno de los representantes.

Después, al Palacio de Gobierno, casi frente a la Catedral, en forma por demás inútil clamaron porque el gobernador Salvador Jara Guerrero les diera audiencia. Nada, aunque más tarde se anunciaría una mesa de diálogo, en la cual se incluyera al Poder Judicial, para analizar el caso de los detenidos.