El expediente Tanhuato

Especial

Morelia/Samuel Ponce Morales

En la batalla que dejó 43 muertos el 22 de mayo de 2015 el rancho El Sol, en Tanhuato, un helicóptero artillado hizo la diferencia disparando desde el aire a los supuestos criminales que ahí se ocultaban.

De las bajas, uno era de la Policía Federal y 42 del Cártel Jalisco Nueva Generación, de acuerdo con los informes oficiales que difundió el Gobierno federal.

A un año con tres meses de distancia, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) concluyó que lo ocurrido en esa refriega fue una matanza, “una ejecución extrajudicial”. Al menos así lo acreditó en 22 de los civiles que fueron abatidos.

El expediente del caso revela que la Policía Federal contó con el apoyo de una aeronave tipo Black Hawk, equipada con una ametralladora “Dillon”, calibre 7.62, la cual puede tener hasta seis cañones rotativos movidos eléctricamente.

La cadencia de disparo de este tipo de arsenal es de hasta 3 mil disparos por minuto.

“Es una unidad aérea que desde el aire nos proporcionó cobertura de protección. Al darse cuenta los tripulantes del helicóptero que desde tierra recibía disparos, repelió la agresión, accionando en distintas ocasiones el arma mencionada en contra de los agresores con el fin de inhibirlos”, justificaron mandos de la Policía Federal en el testimonio ministerial que rindieron.

Señalaron que la aeronave fue solicitada al advertir que el número de agresores era de consideración y que estaban recibiendo disparos desde todos los flancos.

“Los agresores no dejaban de disparar a los elementos y unidades de la Policía Federal, ello a pesar que se les solicitaba que depusieran las armas y se entregaran, aunado a que el personal policial se estaba quedando sin municiones”, dice el informe.

Según el parte que dio la Policía Federal, el helicóptero arribó una hora después de iniciado el enfrentamiento en el rancho El Sol.

Destacó que ya habían sufrido daños por disparos en las unidades 15459, 15470 y 14297, por parte de civiles armados que se movían y cubrían desde un predio y una construcción.

Aunado a eso, un inspector había caído herido de un balazo a la altura del glúteo izquierdo y cuando era sacado del lugar para recibir apoyo médico, un policía tercero fue alcanzado por otro disparo, falleciendo en forma inmediata.

Según las narrativas que hicieron los federales, dos de sus vehículos blindados, de los conocidos como “Súper Dutty”, habían sido también ya dañados con impactos de bala.

“(Nos gritaban) que nos la íbamos a pelar y que íbamos a valer verga”, relataron en el reporte que después fue remitido a la Procuraduría General de la República (PGR) y a la CNDH.

De acuerdo a las indagatorias, el convoy oficial que ingresó ese día al rancho El Sol se componía de 10 vehículos y 40 efectivos al mando del inspector Evaristo Jasso Galván.

Refieren que dicho grupo efectuaba un patrullaje disuasivo y de seguimiento a la indagatoria AP/PGR/JAL/GDL/2422/2015, cuando sobre la carretera Guadalajara-Ecuandureo se toparon con hombres armados que iban en una camioneta Toyota.

El vehículo en persecución fue el que supuestamente llevó a los federales hasta el racho El Sol, donde se dio la batalla más intensa y que se prolongó por más de tres horas.

En la refriega y ya con el Black Hawk en acción, una bodega terminó incendiándose junto con seis vehículos y un tractor agrícola.

“Una de las personas que estaban agrediendo traía un dispositivo lanza cohetes, en forma activa, es decir, lista para accionarse. Pretendía disparar al apoyo aéreo, en virtud de que se le vio apuntando a la unidad área que brindaba respaldo.

“Sin embargo, al darnos cuenta de esta situación personal de la Policía Federal procedió a realizarle disparos. Después de culminar el enfrentamiento, se advirtió que dicho civil había fallecido”, se describe en el expediente.

Ante el Ministerio Público, los federales reportaron la detención de Roberto Rafael Gutiérrez Rodríguez, José Eduardo Mares Lara y César Jesús López Solis, de 26, 23 y 22 años de edad, respectivamente.

A los detenidos, quienes se ocultaban en un clóset del rancho y que dijeron pertenecer al Cártel Jalisco Nueva Generación, les aseguraron tres fusiles AK-47 y un total de 61 cartuchos útiles.

“Ya estuvo, ya estuvo; no disparen”, pidieron a los federales al salir de su escondite y deponer las armas.