Pátzcuaro/Enrique Castro
En las orillas de Pátzcuaro, sobre la carretera a Morelia, el taller Arte y tradición se oculta un poco de la vista de los carros, una pequeña construcción al estilo de la zona.
Los pinos la rodean y ofrecen un escenario para disfrutar lo que ahí, en ese lugar, hacen. La laca perfilada es la especialidad de Maximino Tapia, artesano de la zona que ha dedicado parte de su vida a este oficio, a la laca y al maque.

Él, da la bienvenida y abre las puertas del taller-galería; un cuarto que ofrece un recorrido para poder entender el proceso de esta forma de artesanía.
Vitrinas con piezas de diferentes formas, tamaños y técnicas adornan el lugar; Una imagen de la virgen de Guadalupe las “vigila” o bendice, depende del caso.
Del otro lado, una mesa con lámparas led junto a la ventana; ahí paletas de colores y piezas en proceso de elaboración explican por si solas que ese lugar es el del trabajo artístico.

Dos hijos de Maximino trabajan ahí en el momento, con pinceles de “micro” cerdas dan color y relieve a los dibujos de una caja de madera.
Tapia, explica sus formas de crear los pigmentos y de fabricar los aceites con linaza, le da forma verbal a su trabajo material. Uno a uno explica los pasos en ese su taller o galería o museo.

Por la ventana se puede observar un jardín y un par de niñas y un pequeño inquieto que juegan a un costado del árbol de navidad y del nacimiento. Ellas y él, a veces, observan como su abuelo da el recorrido y habla sobre sus productos.
Cuando se habla sobre materiales, Maximino habla sobre su torno, ahora ya no compra los platos, sino que los fabrica él.

Y toma rumbo, camino, hacia el taller de torno, ubicado en la parte trasera de su casa. Gallos y gallinas se abren ante el paso del artesano sobre el jardín de verde pasto, el cual parece parte del bosque y no un espacio modificado.
Un cuarto de lámina y madera es el taller, por dentro y al centro se encuentra el torno y a los costados la materia prima. Visualmente es un taller de carpintería, saturado de madera por aquí y por allá, caminar con cuidado, solo el dueño del lugar camina con confianza de no tirar nada, él ya sabe dónde está cada cosa.
Maximino se coloca tras del torno y enseña un plato pequeño, en ese momento y a esa hora, un haz de luz se cuela entra la lámina e ilumina la figura y el torno. Es un momento donde no hay trabajo en torno, es decir, la estancia en lugar se resume a una visita de reconocimiento y no de trabajo.
Después, el regreso al lugar del comienzo y Tapia toma un plato y retoma el trabajo antes iniciado, antes de la visita. Con fino pulso hace cada línea precisa, para que al final todas juntas hagan una pieza artesanal.





