«El cuete de enviar un cohete”

Morelia/Redacción

A un lado del centro histórico, en la colonial Calzada San Diego, disfrutó una fría velada, una noche de estrellas, en la cual, a través de telescopios, uno podía admirar parte del esplendor de un átomo de espacial.
Y, más allá de tratar de observar las estrellas, uno podría adentrarse en el Mundo amarillo o en Explorando el sistema solar, mediante sendas proyecciones, bajo el cobijo del Motolinia.
Además, uno alcanzaba a escuchar extensas charlas de especialistas del mundo espacial, desde qué hace un astrónomo, hasta el cuete de enviar un cohete, pasando por las historias de las matemáticas en los viajes.“El cuete de enviar un cohete”