Morelia, Mich. | Acueducto.- Desde el balcón del Palacio Apostólico, el Papa Francisco exhortó a no chismorrear de los defectos u errores de los demás.
Y ejemplificó: “cuando nosotros vemos un error, un defecto, un desliz, de un hermano o una hermana, generalmente la primera cosa que hacemos es ir a contárselo a los demás, a chismosear”, para subrayar que las habladurías cierran el corazón a la comunidad y cierran la unidad de la Iglesia”.
El máximo jerarca católico sostiene que “el gran chismoso es el diablo”, “que siempre va diciendo las cosas malas de los otros, porque es el mentiroso que busca desunir a la Iglesia y de alejar a los hermanos y no hacer comunidad”.
Por eso, demandó hacer un esfuerzo para no «chismosear”, porque, acotó, el chismorreo es una peste más fea que el Covid, pero, hagamos un esfuerzo, nada de habladurías, nada.
Por lo tanto – añade – “no se trata de una condena sin apelación, sino del reconocimiento de que a veces nuestros intentos humanos pueden fracasar, y que sólo estando solo ante Dios puede poner a nuestro hermano ante su propia conciencia y la responsabilidad de sus actos”.
“Si la cosa no va – finaliza – silencio y oración por el hermano y hermana que se equivoca pero jamás chismorreo”.



