Lázaro Cárdenas, Mich. | Acueducto Noticias/ Carolina Nambo.- Jugando con los alimentos desde su niñez así, fue como Boris Rosado, se interesó en el arte culinario, al ver a sus padres dedicarse a la cocina. «Ellos de lo que recuerdo siempre han estado en el ámbito culinario».
Al cumplir 18 años y tener que decidir cuál era el rumbo que su vida iba a tomar, les comentó a sus padres su idea de ser chef. «Les dije que quería ser chef, aunque sabía que aquí en Lázaro Cárdenas no hay escuelas para eso».
Sus estudios

Al terminar la preparatoria y al enfrentarse al reto de seguir sus sueños, lo llevó a trasladarse para Acapulco, al estado vecino de Guerrero. «Cómo tenemos familiares allá decidí mudarme, para poder estudiar gastronomía, duré cuatro años en el Instituto Culinario Santa Lucía».
Al terminar su carrera regresa a Lázaro Cárdenas, para presentar sus prácticas al lado de su familia y de la señora Pánfila, que es la única cocinera tradicional de Lázaro Cárdenas desde hace 25 años.
Su maestra, doña Pánfila
Al estar en la playa y dedicarse a preparar mariscos fue adquiriendo más conocimiento, pero lo que le ayudo aún más, fue estar en la cocina con la señora Pánfila. «Esta oportunidad me hizo crecer más en el ámbito culinario(…) lo que más me inspira es la forma en que prepara el platillo conocido como la «talla» porque no hay nadie que la haga como ella».

El primer platillo que preparo en su niñez
Con una sonrisa y feliz por recordar como inicio el amor por el arte de cocinar Boris recuerda que su primer platillo fueron pechugas de pollo a la mostaza. «Vi esa receta y aunque no sabía nada me anime a prepararla y la verdad les gustó mucho a mis papás, hasta la fecha no recuerdo como la hice».
Boris Rosado es el único de sus cuatro hermanos que siguió la tradición de sus padres al dedicarse a ser chef. » Somos cuatro hermanos mi hermana Brenda, mi hermano Bogar y mi hermana Blanca, pero se dedican a otras cosas».
Su comida favorita
El poner sobre las mesas unos deliciosos maricos, la gente piensa que Boris es fanáticos de la comida de la costa y la realidad es que es de la italiana.

«Aunque trabajo con mariscos, me gusta mucho más la comida italiana, además de que soy muy bueno también en ese tipo de comida».
Boris Rosado, comenta que cumplir su sueño y levantarse todos los días a complacer el paladar de los turistas que suelen llegar a diario es una gran satisfacción que lo motiva a seguir preparándose aún más. «Amo cocinar y ver qué la gente disfruta todo lo que preparó».





