El Cardenal aplaudido

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Morelia/Redacción

El Cardenal Alberto Suárez Inda criticó la vergonzante e indignante pobreza en Michoacán, puso en duda la efectividad de los programas asistencialistas y consideró vigente la frase de José María Morelos: se debe moderar tanto la opulencia como la indigencia.

“Es triste constatar que crece la brecha entre unos pocos que poseen más y los muchos que tienen cada vez menos”, puntualizó el invitado especial a un foro organizado por empresarios y académicos con las y los candidatos a gobernador, quienes le aplaudieron cuando menos tres veces.

Además, el jerarca católico negó que en el estado se implemente “una paz impuesta, una paz por la fuerza, una paz con guerra»,  y convocó a los gobiernos de los tres niveles a generar oportunidades de trabajo y a respetar los derechos humanos.

En el tema de la justicia, Alberto Suárez Inda señaló que esta no puede fincarse sólo en el simple recurso a castigar delitos. La paz, añadió, no es simplemente la ausencia de guerra, una paz impuesta por la fuerza, sino que requiere ante todo reconocer la dignidad de todos.

Resumió su visión: “más allá de ideologías y de frases publicitarias, es indispensable mirar la realidad, tener una estrategia que responda a las verdaderas necesidades de las familias y de las comunidades”.

Ahí, el perredista Silvano Aureoles Conejo pidió a los impulsores del mismo a no hacerlo un reparto de quejas y culpas, la panista Luisa María Calderón consideró que hoy en día Michoacán por culpa del PRI y del PRD es sinónimo de delincuencia y desorden, y el priísta Ascensión Orihuela Bárcenas dio su palabra de aplicar la reforma educativa.