Morelia/Sandra Soraya Castro
El jueves 19 de septiembre de 1985 a las 7:17 de la mañana tuvo lugar uno de los terremotos más devastadores registrados a nivel mundial y sin duda el más mortífero del que se tenga registro en México.
Cifras oficiales señalan que fueron 3 mil 195 las personas que perdieron la vida, la mayoría bajo los escombros, pero otros números muestran que el número de fallecidos pudo superar los 20 mil.
El terremoto tuvo como epicentro el Océano Pacifico, cerca de la desembocadura del río Balsas en Michoacán.
El sismo se dejó sentir en la zona centro, sur y occidente del país, pero fue en la Ciudad de México donde hizo los mayores estragos.
Emblemáticos edificios colapsaron, las calles lucieron como zona de guerra y el desorden impero ante la falta de protocolos de acción para estos casos.
Los daños dejados por el sismo fueron calculados en 8 mil millones de dólares. Las tareas de rescate se prolongaron un mes y la remoción de escombros diez años.
Incluso hoy día existen edificios en el centro histórico con graves daños en su estructura que son habitados por “paracaidistas” que se arriesgan a perecer en caso de colapso.
Autoridades dieron a conocer que 250 mil personas perdieron sus viviendas por los daños causados por el sismo y otras 900 mil tuvieron que desalojarlas ante el riesgo que representaban.
Las réplicas, registradas durante los días subsecuentes continuaron ocasionando daños.
La que se presentó el 20 de septiembre tuvo una intensidad de 7.5 grados y colapso 20 edificios adicionales a los que ya se habían derrumbado.
Además, el sismo produjo un maremoto en Ixtapa, Zihuatanejo con olas de más de más de 15 metros de altura.
A partir de este sismo las autoridades empezaron a legislar en materia de prevención de desastres.
Actualmente se cuenta con alarma sísmica, con un servicio sismológico nacional y construcciones con sistemas especiales para soportar un temblor de grandes magnitudes.
Entre los edificios que desaparecieron con el terremoto del 85 se encuentra Televicentro, Hotel Regis, Hotel del Prado, las oficinas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y la Secretaria de Comercio y Fomento Industrial, entre otros





