Morelia/Acueducto
El obispo auxiliar de Morelia, Herculano Medina Garfias, afirmó que en la Iglesia Católica es común la absolución por el pecado de matar a los no nacidos, y el castigo que se somete es la excomunión automática tanto a la mujer que lo realiza como a la pareja y a los padres por omisión o complicidad, a quienes lo practican como médicos y enfermeras y quienes legislan en contra de la vida.
El obispo indicó que esa sanción alcanza aun cuando la interrupción de un embarazo sea porque la mujer fue víctima de una violación, ya que a pesar de que las circunstancias sean adversas, en la concepción está la intervención de Dios, además de que la mujer víctima de una violación no está condenada a pagar por un crimen que no cometió toda su vida.
Ante ello explica que existen instituciones a través de las que se puede entregar en adopción al infante, para que alguna familia lo ame y lo eduque. Señaló que el aborto es un acto de egoísmo.
Medina Garfias exhortó a que se promueva siempre la vida frente a tantas amenazas por parte de una cultura de la muerte, que “intenta instrumentalizar los derechos del hombre contra el hombre y contra la familia”.



