Editorial | Salvando a la ciudad de la cantera rosa

Imagen IA
  • Hacia un segundo rescate que frene el colapso de las casonas, repoble sus barrios y resarza los daños de las calles…

No hay duda, el Centro Histórico de Morelia exige otra transformación profunda. Y es que mientras en la intervención gubernamental del año 2001 retiró exitosamente el comercio ambulante de sus calles, las problemáticas actuales demandan soluciones que trasciendan el mantenimiento superficial y aborden el desgaste de su infraestructura.

Hoy en día, la cantera rosa sufre un severo peligro de destrucción física; actualmente a lo largo y ancho del histórico existen cuarenta y cinco casonas abandonadas en riesgo de colapso por trabas burocráticas y litigios, por lo que urge un marco normativo ágil que vincule al INAH con la inversión privada.

Por otra parte, los caminantes, los peatones, transitan con dificultad debido a un sinnúmero de banquetas semidestruidas. Las aceras de sus principales avenidas, al menos una gran parte, requieren un relevo urgente, ante su visible deterioro, al igual que las redes subterráneas de drenaje y electricidad; si, una renovación total e inmediata.

Como ya está siendo una constante y casi permanente costumbre, la zona turística expulsa constantemente a sus habitantes tradicionales. El auge desmedido de bares y hoteles vacía el primer cuadro durante las noches, haciendo necesario un plan de vivienda lo más incluyente posible que devuelva la vida vecinal a este patrimonio.

No hay más, preservar el valioso título de la UNESCO es una prioridad absoluta. La voluntad política y el consenso social del pasado deben repetirse ahora para financiar este plan de revitalización integral que salvará la habitabilidad de la ciudad histórica; sin embargo, a corto plazo no hay esperanzas, pues, como se sabe, ya estamos en tiempos políticos electorales.