Editorial, Molina Bazán a la baja

Especial

Morelia/Samuel Ponce Morales

1.- Más allá del conjuro de la huelga en el Ayuntamiento de Morelia, debe llamar la atención que algunas de las demandas iniciales –no enmarcadas en el Contrato Colectivo de Trabajo- eran o son inverosímiles, aunque anteriormente eran admisibles.

2.- Y es que por ejemplo, en la Tesorería municipal existe un bono para sus integrantes con el objetivo de hacer más eficaz y eficiente la recaudación de recursos, pero que su entrega estaba sujeta a la decisión del líder sindical Jorge Molina Bazán. Hoy, ya no es así.

3.- También se pretendía que no se les descontará a los sindicalizados tres días en que sin causa justificada se ausentaron de su trabajo, lo cual, de aceptarse, se caería en una falta de autoridad y se ayudaría por las malas a fortalecer la figura del dirigente sindical. No, no hubo huelga.