Editorial | Michoacán: El costo del perdón guinda

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Editorial | Michoacán: El costo del perdón guinda

El pragmatismo de la llamada operación cicatriz en Morena Michoacán huele más a impunidad que a reconciliación política. Dar la vuelta a la hoja sin castigar la evidente guerra sucia es el camino fácil para simular una unidad de papel. Sin embargo, este perdón corporativo legitima las peores prácticas del pasado y sepulta la promesa de un cambio verdadero.

Sin embargo, la otra vía exige una purga ejemplar que limpie a fondo el lodazal en el que se convirtió el proceso interno. Castigar a los infractores y frenar el uso faccioso de las instituciones es indispensable para rescatar la dignidad militante. El riesgo es alto, pues desataría una cruenta guerra civil que debilitaría al partido ante sus opositores.

Si, la dirigencia nacional se encuentra atrapada entre el cinismo de los hechos consumados y el deber de la justicia. La Comisión de Honestidad de Morena nacional suele preferir el congelador burocrático y el reparto de consolación antes que el castigo. Al final, los ideales se canjean por alcaldías y diputaciones para apaciguar el furor de los derrotados.

Y es que en Michoacán, el pretendido borrón y cuenta nueva amenaza con convertirse en un pacto de complicidades compartidas. Si la cúpula impone el silencio sobre la legalidad, el costo podría pagarse directamente en el 2027. La historia demuestra que las heridas mal cerradas siempre terminan por infectar a todo el cuerpo político o ir entretejiendo la sombra de un Frankenstein…