Samuel Ponce Morales
1.- Hace un año, Andrés Manuel López Obrador tomó posesión como presidente de México, de ese tiempo a la fecha ha tenido, como se esperaba, claroscuros, pero lo cierto que va imponiendo a tropel un sistema gubernamental en demasía populista y con graves riesgos para la estabilidad del país, sobre todo en sus dos talones de Aquiles.
2.- De lo malo en el actual Gobierno de México y que está ahí a la vista, exhibiéndose sin rubor alguno, son los temas de seguridad y de la economía nacional, en donde se están agotando ya las justificaciones relativas a que sus antecesores dejaron un tiradero y más que eso que eso su contradicción entre el decir y el hacer.
3.- Sin embargo, el tema no queda ahí, pues también es evidente que no hay el debido respeto a las instituciones, sobre todo a las autónomas ni autocrítica alguna y si un discurso divisorio, un discrecional uso de recursos públicos, una aversión contra la libertad de expresión y un juego en el acatamiento del orden legal.
4.- En contra parte, de lo bueno del titular de la Federación hay que situar la mirada hacia los pobres, a través de una serie de programas sociales; la austeridad y la eliminación de privilegios oficiales; la lucha contra la corrupción; la desaparición de los gasonalinazos; el control de la inflación, la estabilidad del peso y la disciplina fiscal.





