Editorial | La Silla de Ocampo y el laberinto guinda

Editorial | La Silla de Ocampo y el laberinto guinda
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Michoacán no tendría por qué aguanta más experimentos políticos ni relevos de última hora surgidos del mero azar electoral. La accidentada llegada de Alfredo Ramírez Bedolla demostró que la curva de aprendizaje estatal cuesta, sobre todo en temas de seguridad, por decir solo uno. Hoy, la realidad de las regiones Purépecha, Tierra Caliente y la Costa exige perfiles de resultados probados.

Si, quien aspire a gobernar el estado debe priorizar la pacificación real de las carreteras, de las zonas indígenas y de los campos de cultivo. El cobro de piso al limón y al aguacate no se combate con discursos ideológicos ni con lealtades ciegas. La ciudadanía exige un administrador técnico capaz de coordinar la seguridad federal y estabilizar las finanzas públicas.

En ese sentido, el dilema de la mesa guinda en el estado radica en superar las fobias internas de sus tribus políticas. El dogmatismo puro y la terquedad ideológica solo sirven para dinamitar los puentes con los sectores productivos clave. Un pragmatismo inteligente, sin embargo, permitiría negociar los grandes temas pendientes que permitan a la entidad un desarrollo sin alfileres.

Existe una brecha abismal entre lo que pide el militante de un partido político, como el caso del guinda, y lo que padece el ciudadano. Si bien, a las estructuras les urge la distribución de cuotas de poder y el linaje de la izquierda histórica, a la gente, en cambio, le urge un horizontal blindaje en áreas que por omisión o negligencia ahí están, a la vista, así es como la oscilante violencia.
Por lo pronto, en el caso de la encuesta interna de Morena de cara a la sucesión gubernamental en el estado tendrá que medir la verdadera estatura de sus aspirantes. El inacabado ente partidita puede optar por la complacencia de sus bases duras o por la reconciliación con la sociedad civil. Si insisten en la miopía de grupo, el castigo en las urnas podría ser el recordatorio de su soberbia, aunque lo duden.