• El cese de consejeros, quienes han impugnado la decisión, y la purga administrativa interna han aislado a la presidencia provisional ante acusaciones de centralismo, mientras el INE apresura la renovación del consejo definitivo. Por lo pronto, con el proceso electoral 2026-2027 encima, la operatividad técnica sigue bajo la sombra de la parálisis…
Hoy en día, el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) navega hoy en aguas turbulentas por el polémico relevo institucional. La destitución de los anteriores consejeros dejó una herida profunda que tardará bastante tiempo en sanar. La llegada de la presidencia provisional, lejos de calmar la tormenta, avivó las llamas del conflicto interno. El árbitro electoral michoacano se encuentra debilitado y bajo la lupa de la desconfianza pública.
Y es que la remoción de mandos medios y directivos encendió las alarmas entre las principales fuerzas políticas locales. El argumento de la conclusión de periodos legales no convence a los inconformes de los partidos. La importación de perfiles foráneos dinamitó el frágil puente de diálogo que existía en el consejo. La burocracia electoral vive momentos de abierta parálisis y de una preocupante incertidumbre operativa.
El amago de un boicot partidista en las mesas de trabajo resulta una señal sumamente alarmante. Morena, PRI, PAN y PRD coinciden, por una vez, en rechazar el trato cerrado de la presidencia. Acusan autoritarismo y centralismo en decisiones que requerían el máximo consenso de los actores políticos. Bloquear la operatividad del instituto es una apuesta de alto riesgo para la estabilidad política electoral.
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Cierto, a meses del arranque del proceso electoral, Michoacán no merece un árbitro tan disminuido. La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) tiene en sus manos la última palabra de este accidentado litigio. Mientras tanto, el Instituto Nacional Electoral (INE) debe acelerar una renovación definitiva que devuelva la certeza a los ciudadanos. El tiempo corre de prisa y, aunque parece algo lejano, la legitimidad de los próximos comicios está en juego.





