Editorial | Entre dos reglamentos y un amparo se juega la autonomía nicolaita

Imagen IA

Editorial | Entre dos reglamentos y un amparo se juega la autonomía nicolaita

La Universidad Michoacana amaneció este jueves con clases, pero sin certeza. Se levantó un paro de cuatro horas que quiso ser indefinido. Quedó la imagen de una comunidad usada como herramienta política. Y dos reglamentos que dicen cosas opuestas sobre quién elige al sucesor en Rectoría.

El origen del problema no es nuevo. La Comisión de Rectoría de la Casa d Hidalgo nació en 1963 para dar estabilidad tras años de violencia por el poder. Durante 62 años se eligió a todos los rectores, incluida Yarabí Ávila. El Congreso de 2025 quiso enterrarla a nombre de la democracia

El Consejo Universitario tuvo 190 días hábiles para hacer esa democracia. Venció el 18 de febrero y no hizo nada hasta el 2 de noviembre. Aprobó un reglamento en 15 minutos, en sesión virtual y sin circular el texto. Con esa omisión le regaló al Congreso del Estado de Michoacán el pretexto perfecto para intervenir.

Pero el remedio del Congreso es peor que la enfermedad. Revive por única ocasión a ocho presuntos notables, cinco de ellos ex rectores, para elegir. Lo hace en base a una iniciativa ciudadana de 4 mil 301 firmas sin validar por el Instituto Electoral de Michoacán (IEM), votada el mismo día que se presentó eso no es certeza, es prisa.

Hoy la autonomía pende de un amparo en el Juzgado Segundo de Distrito, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla tiene la mayoría del Congreso y a los líderes nicolaitas, la Rectora Yarabí Ávila González, por lo pronto, la Constitución. En medio, más de 50 mil estudiantes con la incertidumbre académica.

Si, la UMSNH no necesita salvadores con piel de oveja, ni “piratas” saqueadores, ni discursos con ropaje de demócratas, ni violadores empedernidos, requiere algo tan simple como legalidad…