Editorial | Congreso: entre el rezago y la oportunidad, el retorno de Julieta García

Imagen IA
  • La moneda está en el aire para una legisladora, de Morena Michoacán, que conoce el peso del poder, pero también el rigor del escrutinio

El retorno al Congreso del Estado de Michoacán de la diputada local Julieta García Zepeda llama la atención, porque fue una circunstancia no programada, sobre todo porque quién debería estar en su lugar Aned Ayala no quiso o no la dejaron, toda vez que le correspondía por ser la suplente de Fabiola Alanís Sámano, quien pidió licencia al cargo congresista.

Ella, la política costeña, de Lázaro Cárdenas, en su gestión legislativa anterior logró consolidar una cercanía estratégica e innegable, evidente, con el Ejecutivo del estado. Esa misma influencia la catapultó hasta la mesa directiva del congreso michoacano, y ya con esa brújula se convirtió en una pieza clave para el andamiaje del presupuesto público.

Sin embargo, los pasillos del legislativo local también guardan memoria de las tormentas políticas que marcaron su administración pasada en ese poder. Y es que, bajo la presidencia mencionada, las comisiones dictaminadoras cayeron en un abierto, horizontal, bache de productividad que congeló buen número de iniciativas de todo tipo.

Las disputas partidistas y el cabildeo estéril terminaron por secuestrar la agenda que debió priorizar una serie de temas, entre ellos el de la movilidad vial. Hoy las deudas congresistas del ayer se convierten en la sombra obligada de una funcionaria que podría, podría, buscar su redención; veremos, si hoy si tiene el perfil que le faltó.

Si, ahora, con esta oportunidad, aunque en otra posición, de generala a soldada rasa, el juicio histórico de las y los michoacanos dependerá de su capacidad para legislar con resultados y no solo con discursos. La monera está en el aire para una legisladora que conocer el peso del poder, pero también el rigor del escrutinio.

 Empero, la imagen que se adjunta a este editorial es lo que es, es lo que se ve…