Editorial | BEDOLLISMO CONTRA ALFONSISMO, EL MILLONARO JUEGO POR MORELIA
La capital michoacana se ha convertido en el epicentro de una inédita e intensa disputa por el aplauso masivo entre dos visiones políticas encontradas, utilizando la música como instrumento para medir fuerzas.
El estadio Morelia y la avenida Madero testificaron el enfrentamiento entre el músculo del aparato estatal y la apropiación del espacio público tradicional como trinchera política.
Esa contienda de espectáculos públicos revive la clásica metáfora de David contra el gigante Goliat en la arena del poder, proyectando las aspiraciones personales hacia el relevo de la gubernatura.
El ciudadano consumo entretenimiento gratuito con pragmatismo, mientras la cruda realidad urbana, baches e inseguridad siguen siendo el verdadero talón de Aquiles de ambas administraciones.
El veredicto final no se dará por los decibelios alcanzados, sino por la capacidad real de resolver las crisis, superando el eco efímero del pan y circo o viceversa.
Si, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla entierra millones de pesos en proyectos como el teleférico, el Metrobús y puentes elevados para asfixiar y aplastas el margen de maniobra de su oponente municipal.
El presidente municipal, de la capital michoacana, Alfonso Martínez Alcázar, resiste atrincherado en el carisma de la plaza pública.
Al final, en especial a uno de ellos se le olvida que la ciudadanía aplaude el costoso circo con la misma facilidad con la que decapita a sus verdugos en las urnas.





