Morelia/Julieta Coria
Dulce Esmeralda tiene apenas diez años, ella cursa el quinto de primaria, en la ciudad de Uruapan y hoy de visita a la capital michoacana, viene a recoger un apoyo, una beca, de la cual aún desconoce el monto.
“Yo con mi beca quiero comprarme unos zapatos y un uniforme, porque el que tengo ya no me queda” dice la pequeña quien no suelta del brazo a su Abuelita, quien hoy la acompaña.
“Yo de grande quiero ser veterinaria y ayudar a los animales” dice Dulce Esmeralda, quien desde que nació, nunca conoció a sus padres. “Yo le diría al gobernador que muchas gracias” dice nerviosa, con los dedos en la boca.
“Yo no sé bien como me dieron la beca, a mí solo me dijeron que me subiera al camión ya, y que me pusiera esta playera rosa, y ya” dice mientras voltea a ver a su Abuela, como buscando su aprobación.
“Le voy a echar ganas” dice, la pequeña, que sin conocer el motivo de su visita a un lugar desconocido, solo sonríe, a cada pregunta, con su tímida e inocente mirada, posa a la cámara.
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