Morelia/Redacción
La Catrina se convirtió en el reflejo del México de Porfirio Díaz, una figura satírica de una nación malinchista y desigual que mostraba al por mayor la conducta despreocupada y fiestera del mexicano.
Fue creado por el primer caricaturista mexicano, José Guadalupe Posada, quien la realizó bajo el nombre de «La Calavera Garbancera», esto en referencia a aquellos con sangre indígena que cambiaron el maíz por el garbanzo, pretendiendo ser europeos, españoles o franceses, principalmente ésta última debido a las tendencias sociales del Porfiriato.
La Catrina, un grabado en metal, surgió como parte de los cientos de trabajos de calaveras que eran el reflejo satírico de una sociedad privilegiada. En fiestas, fumando, bebiendo y bailando, las calaveras solían mostrarse con poco ropa, acentuando las pretenciones de la burguesía mexicana del siglo XX y la pobreza de quienes fingían ser lo que no eran, un contraste entre personajes.
La Calavera Garbancera fue vestida y bautizada como Catrina por el muralista Diego Rivera, quien presentó a una Catrina con vestimenta burguesa, de la mano de Posada, caminando al lado de otras 150 figuras emblemáticas de los últimos 400 años de la historia mexicana, incluyendo al niño Diego Rivera, Frida Kahlo, Maximiliano de Hamsburgo y su esposa Carlota, Benito Juárez, por mencionar algunos, en su obra «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central», creada en el año de 1947; 34 años después de la muerte de José Guadalupe Posada.
Con el paso del tiempo, la Catrina dejó atrás su simbolismo de crítica y sátira social para convertirse en la imagen de la muerte mexicana. Alegre, fiestera, despreocupada y siempre burlona, refleja la relación de México con el más allá, una nación que cada 1 y 2 de noviembre da la bienvenida a sus muertos con flores, vino y comida.
En estas celebraciones, la Catrina puede aparecer bellamente ajuareada, coqueta y gentil, otras, «la calaca tilica y flaca» se muestra lista para llevarte con ella, volviéndose imprescindible en las celebraciones de la muerte en México, esto debido a la relación entre la cultura mexicana, sus tradiciones y costumbres, que se identificaron con esa figura de la burla social.
Hoy, incluso se acostumbra realizar las tradicionales «calaveritas», rimas y sonetos de personas conocidas donde «la flaca llega y te atrapa».
La Catrina representa, entonces, la dualidad de la cultura mexicana, un pueblo que se ríe, baila, come y bromea con la muerte mientras espera su turno.





