Dos jóvenes y una idea para mirar la cultura de otra manera

Dos jóvenes y una idea para mirar la cultura de otra manera
Imagen ACG

Morelia, Michoacán | ACG.- Lo que comenzó como un club de lectura entre amigos terminó convirtiéndose en un espacio donde los libros, el cine, el arte y las conversaciones encuentran un punto de encuentro. El Club Cultural Metanoia nació con la idea de acercar a más jóvenes a la cultura, pero también de abrir preguntas, escuchar otras perspectivas y construir una comunidad alrededor de las historias.

La iniciativa fue creada por Daphne Loret Vargas Ramírez y Dana Paola Rivera Bernal, dos jóvenes de 23 años que decidieron transformar la idea tradicional de un círculo de lectura en una propuesta más amplia, donde una película, un libro, una serie o una expresión artística puedan convertirse en el inicio de una conversación.

La primera versión del proyecto surgió cuando Loret, estudiante de Derecho y Comercio y Negocios Internacionales, recibió de su madre la propuesta de crear un club de lectura juvenil dentro de Fomento Cultural MundiNovi, asociación dedicada a la promoción cultural y que cuenta también con el club Letras y Libros para Gente Mayor.

Sin embargo, la idea tomó otro rumbo

Loret identificó que muchos de sus amigos no tenían el hábito de leer, por lo que consideró que limitar el proyecto únicamente a los libros podía dejar fuera a personas interesadas en aprender o debatir desde otros lenguajes culturales.

Así comenzaron las primeras reuniones informales. Una de ellas tuvo como punto de partida la película El show de Truman, cinta que abrió una conversación sobre la realidad, la identidad y la manera en que las personas observan el mundo.

La experiencia mostró que una historia podía ser una puerta de entrada para hablar de temas más profundos.

Tiempo después, Loret se trasladó a Estados Unidos y el proyecto quedó detenido. A su regreso retomó la idea junto con Dana Paola, a quien conoce desde la secundaria y con quien compartía el interés por la literatura, el arte y la creación de espacios culturales.

Fue entonces cuando decidieron darle una nueva identidad al proyecto y nació Metanoia, un nombre que representa la transformación y el cambio de pensamiento que buscan provocar en cada encuentro.

Más que libros: un espacio para conversar

Dana Paola, egresada de Lengua y Literaturas Hispánicas, aportó al proyecto la parte creativa y artística. Antes de comenzar las actividades públicas propuso crear una identidad propia para Metanoia, desde los colores y tipografías hasta la forma en que el club se comunicaría con su comunidad.

Después de construir esa imagen llegaron las primeras publicaciones en redes sociales. La respuesta fue mayor a la esperada y permitió que personas ajenas al círculo cercano de las organizadoras comenzaran a interesarse.

Esa era una de las diferencias principales respecto al primer intento de club de lectura: esta vez querían que cualquier persona pudiera acercarse, incluso sin conocer a alguien dentro del grupo.

Cada reunión requiere una preparación previa. Las organizadoras diseñan las actividades, preparan la decoración, realizan presentaciones y elaboran detalles para quienes participan.

Antes de cada encuentro utilizan formularios de registro para conocer el número aproximado de asistentes y organizar los materiales necesarios.

Dana Paola se encarga principalmente de crear dinámicas para romper el hielo. Debido a que muchas personas llegan sin conocerse, las primeras actividades buscan generar confianza mediante preguntas sencillas sobre sus gustos, personajes favoritos o razones para formar parte del club.

Después comienza la conversación principal, donde Loret suele asumir el papel de moderadora y plantea preguntas relacionadas con el libro, película o tema elegido.

La intención, explican, es que todas las opiniones tengan espacio dentro de un ambiente basado en el respeto y la tolerancia.

Historias que crean comunidad

Los detalles que reciben los asistentes se han convertido en una característica del club. En algunas reuniones, Loret y Dana Paola han elaborado libretas a mano, separadores de libros y otros objetos relacionados con las temáticas abordadas.

En una de sus primeras actividades incluso diseñaron separadores con ocho marcas para incentivar que quienes acudieran regresaran a nuevos encuentros.

La comunidad comenzó a crecer poco a poco. Sus primeras reuniones reunieron entre ocho y nueve personas, mientras que posteriormente llegaron a convocar hasta 17 asistentes.

Algunas de las personas que acudieron desde los primeros encuentros continuaron participando y comenzaron a recomendar el proyecto a nuevos integrantes.

La selección de temas también se ha transformado con el tiempo. Aunque al inicio las organizadoras elegían los libros, películas o series, actualmente toman en cuenta las propuestas de quienes forman parte de Metanoia.

Entre sus primeras lecturas estuvo Aura, de Carlos Fuentes, una obra breve que eligieron como una forma de acercar a personas que no tenían el hábito de leer.

Además de la literatura, el club ha abierto espacio para películas, series, documentales, artículos y distintas expresiones artísticas.

Pensar distinto a través de la cultura

Para Loret y Dana Paola, Metanoia busca ser un espacio incluyente donde cualquier persona pueda participar y compartir sus ideas sin que sus características personales sean una barrera.

Con el paso de las reuniones, los propios asistentes comenzaron a involucrarse en la organización, desde ayudar a preparar los espacios hasta proponer nuevos temas o invitar a otras personas interesadas.

Actualmente realizan alrededor de dos reuniones al mes, principalmente los sábados por la tarde, y alternan entre actividades relacionadas con libros, cine y otros contenidos culturales.

Más allá de reunir personas alrededor de una historia, las creadoras buscan fomentar el pensamiento crítico, la empatía y la capacidad de escuchar otros puntos de vista.

Para ellas, cada encuentro comienza con algo sencillo: una obra que provoca preguntas y una conversación que permite descubrir nuevas formas de mirar el mundo.

Porque Metanoia no nació únicamente para hablar de cultura. Nació para construir una comunidad a partir de ella.