Diócesis cansada de la violencia

Morelia, Mich./Nancy V. Herrejón .- Monseñor Cristóbal Ascencio García, obispo de la Diócesis de Apatzingán hizo pública la semana pasada una carta pastoral donde afirma que su diócesis está cansada de la violencia y además confundida con toda la información contradictoria que circula acerca de la pandemia Covid-19.  

La misiva está dirigida a su diócesis, sacerdotes, religiosas, fieles y a los tres niveles de gobierno en el país. Menciona que el covid-19 se alza “como una cortina de humo que hoy impide ver los demás virus que siguen flagelando a nuestros pueblos, pero ya no se ven estos crímenes, no son noticia” afirmó.   

Monseñor Cristóbal lamentó que miles de personas estén muriendo por el contagio del virus, más dejó en claro que el pueblo que pertenece a su demarcación eclesiástica está muriendo por “otros virus”  aseveró: “Virus tan conocidos como forzosamente aceptados”.   

Asencio refiere que estos ‘otros virus son: la indiferencia, la impunidad, la corrupción, la inseguridad, el cobro de piso, la violencia, los secuestros, las pugnas de los cárteles por os territorios, los robos, la quema de vehículos, etc.   

Monseñor Cristóbal, hizo mención de su antecesor Monseñor Miguel Patiño quien en varias ocasiones denunció el ambiente de violencia que afectaba a las personas de su diócesis a consecuencia de la ambición desmedida de poder y control de territorio de las células criminales.   

Además hizo un llamado público a los tres niveles de gobierno, señalándoles que no olvidaran que el pueblo les había elegido para ser servidores del mismo, “así como se les está poniendo empeño a erradicar esta pandemia, así o más se tomara la decisión firme de erradicar los demás virus sociales que, no podemos  negar, matan más personas que el Covid-19” enfatizó el obispo.  

También realizó un recuento detallado de la situación de algunos de los municipios aledaños a Apatzingán, los cuales enfrentan levantones, familias silenciadas, desplazados, gente torturada, saqueos y desaparecidos.  

Monseñor Ascencio alertó que la población se siente “asediada, acorralada, resignada y sin esperanza… mientras los cárteles se pelean a precio de sangre el territorio”, confiesa que percibe al pueblo abandonado a su suerte pues el gobierno –acusa- ha sido rebasado por la situación.   

Finalmente, Monseñor instó en que la lucha contra estos otros virus sociales requiere de la unión de todos, y confío a las personas de buena voluntad el preocuparse los unos con los otros, “hoy más que nunca hemos de ser agentes de esperanza”.