Morelia, Mich|Víctor Ruiz/Acueductoonline.- Las afectaciones no son solamente económicas. Luego de haber trabajado 13 años en el Hotel Virrey de Mendoza como preparador de bebidas, Juan Carlos Zavala no se imaginó que con el tiempo se vería en la necesidad de adquirir atención psicológica para reducir sus niveles de estrés y ansiedad.
Con su playera que lo identifica como parte del grupo de extrabajadores del hotel, relata a Acueducto Online que a dos años de aquel despido, la situación en su familia ya no ha vuelto a ser la misma, pues con la pandemia de Covid-19 se vinieron las enfermedades y ante la falta de seguro social, han tenido que recurrir al médico que tiene disponible el Gobierno del Estado.
“En mi caso tengo que ir a Salubridad a atenderme porque estoy presentando también enfermedades que tienen que ver con los psicológico y lo moral, he presentado depresiones y todos nuestros compañeros están igual, se nos ha dificultado porque en muchas empresas ya no nos aceptan”.
Del salario que ganaba en el Virrey de Mendoza, dependían sus tres hijos, su esposa y su mamá, quien falleció hace un año. Sin embargo, reconoce que no ha faltado el apoyo de los suyos, por lo que es claro al decir que no piensa claudicar hasta que la empresa hotelera cumpla con lo que establece la ley.
“Hace dos años la empresa cambió de administración, fue cuando se empezaron a presentar situaciones que ya no eran favorables para nosotros, mucho hostigamiento, el quitarnos prestaciones, una situación de presión excesiva, nos levantaban actas administrativas si llegábamos un poco tarde o si nos encontraban fuera de nuestra área”.
Juan Carlos sabe que la gente que ha dirigido las negociaciones con los extrabajadores no lo han hecho de la mejor manera, pero también señala que “nada es eterno”, por lo que confía en que el dueño de la empresa tome las cartas en el asunto y reestablezca lo que tiene que ser una relación laboral entre empleado y patrón.
No es opción rendirse. Después de dos años en lo que califica como una “lucha justa”, opina que sería un error tirar la toalla y abandonar a sus compañeros. “Todos estamos en esta causa, nos apoyamos mucho”. Ni un salario se compara con los alientos de fraternidad.








