Desde el Vaticano… dan las gracias por otro año

Morelia/Acueducto.- Desde la celebración religiosa de agradecimiento de Fin de Año, el cardenal Re, en ausencia del papa, enfatizó la razón de esta celebración: “Esta noche damos espacio para la acción de gracias por el año que está llegando a su fin”. Y añadió, que, aunque esto parece “forzado, casi chocante” en el contexto de un año marcado por la pandemia, más aún, hay personas que se preguntan: ¿Cuál es el significado de un drama como éste?

El purpurado insistió en que no hay que apresurarse por responder, pues “La respuesta de Dios sigue el camino de la encarnación, como la antífona del Magníficat pronto cantará: «Por el gran amor con que nos amó, Dios envió a su Hijo en carne de pecado».

El cardenal Re, seguidamente presenta aquellos rasgos que no son los del Dios, Padre de Jesús y Padre nuestro: “Un Dios que sacrificaría a los seres humanos por un gran proyecto, aunque fuera el mejor posible, no es ciertamente el Dios revelado en Jesucristo (…) Dios es Padre y pastor, y ¿qué pastor renunciaría a una sola oveja, pensando que mientras tanto le quedan muchas otras? No, este Dios cínico y despiadado no existe”.

A continuación, nos recuerda los rasgos propios del Dios de Jesús: “Dios es Padre, «Padre eterno», y si su Hijo se hizo hombre, es por la inmensa compasión del corazón del Padre”.

Otro rasgo de nuestro Dios es la compasión, para ello cita al evangelista Lucas (10, 25-37): El samaritano, movido por la compasión, se inclinó sobre el desconocido, tratándolo como a un hermano, y lo cuidó, haciendo todo lo posible. Este hecho permite encontrar al menos un sentido de la pandemia: “el de despertar en nosotros la compasión y provocar actitudes y gestos de cercanía, de cuidado, de solidaridad, de afecto”.