De la memoria del atentado a la fiesta mexicana

Fotografía: Fernando Salgado

Morelia/Acueducto

Hoy por la mañana, la bandera nacional en la plaza Melchor fue establecida a media asta frente a decenas de funcionarios y principalmente en compañía de los deudos de las víctimas del 15 de septiembre del 2008.

En un acto de honor, la mañana fue luctuosa, de memoria y de tristeza, porque aún persiste entre los familiares de los fallecidos hace once años la herida que no sana, y que de verdad, no sabemos si va a sanar.

Flores blancas, rosas rojas, los familiares de negro, los medios de comunicación captando el instante, los políticos dejando el lugar; fue ensa la escena que dio fin al evento luctuoso de tan solo 10 minutos.

Después cada persona fue depositando una flor en la placa en la que recuerdan el atentado, mientras algunos comenzaban a llorar y otros  miraban fijamente el sitio recordando la película de la tragedia de ese día.

Por otro lado, los transeúntes pasaban volteando con curiosidad, los puestos de ambulantaje tolerado en las calles aledañas a San Francisco mantenían su ritmo cotidiano para esperar a cientos de personas que vendrán al Centro Histórico para festejar el Grito de Independencia.

Un día de contraste, hay dos tipos de morelianos este día: los que recuerdan el atentado con las granadas hace 11 años y aún no lo pueden olvidar y los que siguen su vida normal y que festejarán este día en el primer cuadro de la ciudad.