De Asia a África

Morelia, Mich. / Nancy V. Herrejon.- Los altos costos y la escasa asequibilidad impiden a miles de millones de personas lograr una alimentación saludable o nutritiva. La cantidad de personas que sufren hambre es mayor en Asia, pero está creciendo con más rapidez en África. 

En la última edición de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, publicado el pasado 13 de julio por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que casi 690 millones de personas pasaban hambre en 2019; (un aumento de 10 millones de personas desde 2018 y de casi 60 millones en cinco años). 

El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo es el estudio mundial más fidedigno en torno al seguimiento de los progresos realizados hacia la erradicación del hambre y la malnutrición. 

Según las previsiones del informe, la pandemia de COVID-19 podría provocar, a finales de 2020, un aumento de 130 millones en el número de personas afectadas por el hambre crónica en todo el mundo. 

Este documento está elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

En el prólogo, los responsables de los cinco organismos[i] advierten de que «cinco años después de que el mundo se comprometiera a poner fin al hambre, la inseguridad alimentaria y todas las formas de malnutrición, seguimos sin realizar progresos suficientes para alcanzar este objetivo en 2030» 

En esta edición, debido a significativas actualizaciones de los datos sobre China y otros países muy poblados, se han reducido de forma considerable las estimaciones del número total de personas que sufren hambre, hasta 690 millones. 

Sin embargo, no se han producido cambios en la tendencia. Al revisar toda la serie de informes sobre el hambre desde el año 2000, se llega a la misma conclusión: tras disminuir de forma constante durante decenios, el hambre crónica comenzó a crecer lentamente en 2014 y sigue en aumento. 

Con información de la OMS