Morelia/Enrique Castro
Uriel, trabaja en la Cafetería Gato Sordo—la cual se caracteriza por ser la primera en la capital michoacana que se declara como negocio “incluyente” ya que es especial para personas sordas—deja de preparar un café americano regular para ponerse a platicar sobre su trabajo.
“Es un lugar muy limpio (la cafetería); los invito a que vengan a degustar un café y/o una crepa; es un lugar muy tranquilo; nunca se ha visto algo, así para sordos, los invito también a que aprendan el lenguaje de ellos, es algo bonito”.
Sin embargo, después de observar un momento su ir y venir y su relación y comunicación a señas con Aron, se le cuestiona sobre su situación ya que él no es sordo; sin embargo, acota, “tengo familiares así, mi mamá, una tía y mi primo; he visto como sufren”.
Y, añade, me gustaría que todos los sordos tuvieran trabajo, porque buscan y por su situación no los apoyan”. Eso lo comenta dirigiendo una mirada hacia su amigo y compañero de trabajo, quien no escucha la situación, pero sabe que de alguna manera se hace referencia a él.
Uriel es panadero de oficio y le gustaría mucho usar eso para ayudar: “tenía pensado poner una panadería, estaba buscando apoyo, pero no pudieron darme nada, y la quiero abrir para apoyarlos, para darles trabajo, porque es difícil que encuentren uno”.
“Nada más ocupo que me echen la mano para yo ayudarlos, no es para mí sino para ellos”. Y es en ese tema cuando resalta una ligera sonrisa de felicidad lo irradia. Por eso, insiste, me gustaría que el gobierno me eche la mano con un préstamo para comprar máquina y material”.
Y, así continua con su trabajo esperando que entre las muchas convocatorias que anuncia el gobierno con “bombo y platillo” pueda el beneficiarse y ayudar así a su familia y a gran parte de la comunidad de sordos de la ciudad.





