Morelia/Nancy Herrejón
En 1988 el maestro Francisco Toledo creó el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), un espacio de puertas abiertas para todo público de la espléndida colección de obra gráfica del artista juchiteco. Ahí el maestro complementó su educación, ya que siempre se le veía leyendo y descubriendo los catálogos de subastas y colecciones de grabados.
El IAGO se ha convertido en un referente de Oaxaca y en la matriz cultural de una ciudad, cuya labor y presencia ha propiciado la apertura de otros espacios culturales. Este instituto se ubica en una casona del siglo XVIII que Toledo habitó durante 10 años, en sus inicios funcionó como un centro de estudios.
Después, el acervo de dicho instituto creció gracias a la devoción del pintor, que personalmente lo incrementó mediante el intercambio de dibujos y grabados con galerías de otros países. En el 2005 Toledo donó al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) comprometiéndose a conservarlo, multiplicarlo y cuidarlo.
Mas no sólo por el IAGO, el “Brujo de Juchitán” (como así le conocían algunos) será recordado, también se le debe el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, el Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Oaxaca (Proax), El Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, La Biblioteca para invidentes Jorge Luis Borges, El jardín Etnobotánico de Oaxaca, La Fonoteca Eduardo Mata, La Biblioteca Francisco de Burgoa, el Cine Club El Pochote, la Casa de Matemáticas de Oaxaca, el Taller de Papel, la revista Guachachi Reza (Iguana rajada), entre otros. Todas estas instituciones contribuyeron a la labor de enseñanza y preparación de nuevos valores, refugios culturales.
También benefició a niños y jóvenes con un fondo de becas que creó y mantuvo con recursos propios desde que renunció a la beca que recibía como miembro emérito del Sistema Nacional de Creadores Artísticos.
No obstante, a la par Francisco Toledo fue un activista en la defensa de la naturaleza y de las causas humanas, innegable su legado como promotor cultural y social, su humanismo prevalecerá al igual que la memoria de su obra plástica.





