Morelia, Mich. | Xana Zamudio.- “Fue cuando mi abuelo paterno falleció que se reforzó la idea de ser enfermera. Pude ver el dolor que pasaba, lo que sufría. Se siente mucha impotencia no poder ayudar, cuando no sabes cómo hacerlo”.
Guadalupe Orozco es una joven de la ciudad de Morelia con alrededor de 15 años brindando su servicio en el Hospital de la Mujer. En el Día de la Enfermera, comparte para Acueducto Online cómo se encaminó a una de las más nobles profesiones.
“Actualmente, voy a cumplir dos años como enfermera operativa. Pero estuve 10 años como encargada de servicio de UCI, que es la Unidad Intensiva de Neonatos”.
Desde muy pequeña, Lupita, como las llaman sus más cercanos, supo con claridad su vocación, pues el duro cáncer de estómago que padeció su abuelo paterno, reforzó la idea de ser enfermera. Aunque más tarde descubriría que su pasión estaba con los neonatos.
“Siempre me ha gustado ver el arribo de la vida, pero ahorita estoy más enfocada en la ginecología y el cuidado del recién nacido. Aunque mi experiencia ha sido difícil después de tanto tiempo en neonatología. Cuando me cambiaron, fue muy duro. Llegué como en un periodo de depresión porque me sentí como que ya no era lo mío”.
Sin embargo, Lupita ha logrado superar sus miedos y ahora se siente mucho más cómoda y feliz con sus labores, aunque sabe que en su profesión hay momentos dolorosos, pues las despedidas con los pacientes que no logran sobrevivir, son tan importantes como aquellos que llegan por primera vez al mundo.
“El proceso es también triste porque se ve morir a la gente. Mi primera vez fue con una paciente de 75 años, murió de una falla cardiaca. Me sentí tranquila, pero cuando terminó mi turno, sí me dieron ganas de llorar. Una llega a encariñarse un poquito de las pacientes”.
“Pero la pérdida más dolorosa que he vivido, fue con Sebastián, un bebé prematuro. Duró 4 meses y luego tuvo una falla orgánica”.
Sin embargo, también confiesa hay pacientes que dan sorpresas y es una de las experiencias más gratificantes de su profesión. “Tadeo fue un paciente que duró 4 años. Caía en paro y lo sacaban. Muchas veces el bebé se quedó muy disfuncional. Cuando nos íbamos del hospital, nos decíamos entre nosotros -Tadeo está a punto de fallecer”.
“¡Resulta ser que ahorita tiene 8 años! Se podría decir que fue un milagro porque no tuvo ya ninguna complicación. Está integro y es funcional”.
Ahora, cada 17 de noviembre, en el Día del niño prematuro, Lupita celebra con mucho orgullo al lado de Tadeo, “lo presentamos en el hospital. La verdad, eso es lo más bonito que me ha pasado como enfermera…”





