Ostula, Aquila/Enrique Castro
Las grises nubes amenazaban en descargar su furia, sin embargo, en lo alto de la loma de la comunidad de Xalacayan las enramadas lucían llenas de gente: habitantes y visitantes.
El motivo, una fiesta de celebración comunal; el octavo aniversario de la recuperación de las tierras, en donde ahora festejan.
Esa loma tiene vista directa al mar y la playa más adelante. En cinco grandes cazuelas se cocina la comida para todos, desde pescado hasta arroz.
Una cuadrilla de mujeres hacia a mano y calentaba tortillas, otras tantas servían bebidas. La policía comunitaria vigila, hombres jóvenes y adultos armados lo hacen.
Van por todos lados del lugar, casi invisibles ante los ojos de los que ahí viven, no para los de afueran que los ven más que visibles, sorprendidos.
Una iglesia en una enramada luce llena, por el motivo de la fiesta hay primeras comuniones, bautizos y elección de comités religiosos.
La combinación del catolicismo con los usos y costumbres indígenas se muestra en adornos, elaborados con collares de plátanos y coronas de cartón con cajas de chicles pegadas.
El sacerdote, feliz, predica y guía los sacramentos; por fuera los cohetes anuncian cada paso que lleve aplausos al interior del sitio.
Del otro lado de la enramada, visitantes pertenecientes a colectivos y organizaciones civiles comen hasta en cuclillas y esperan el inicio del evento.
Cerca de las tres de la tarde una mujer de blusa rosa saluda y sonriente pasea entre los ahí le presentes; sin comitivas ostentosas ni seguridad.
Ella es María de Jesús Patricio, vocera del Congreso Nacional Indígena (CNI), y para la clase política la «aspirante» étnica para la presidencia del 2018.
La lluvia llegó y aceleró todo, la gente bajo una enramada se siente y se dispone a escuchar los pronunciamientos de distintas etnias del país.
Tres de las cuatro que hay en Michoacán estaban ahí presentes: nahual, purépecha y mazahua. Los discursos comenzaron y el agua no ofreció tregua.
Empero, el habla, la palabra, no paró. Todos, identificados entre sí, atentos observaron, escucharon y aplaudieron.
La vocera del CNI tomó la palabra y ofreció el mensaje. Con natural sencillez saludo y fijo rumbo, volvió a precisar que sus aspiraciones no son cargos públicos, sino organización.
El himno nacional en español y en Nahual cerró el evento y la escolta de la policía comunitaria hizo con temple honores a la bandera, pese al aguacero.
Terminó lo oficial y mucha gente se fue, otra más esperaría hasta anochecer para bailar un poco.





