Crónica: Vivos colores en obras y mejillas de pequeños artistas

Titulada a un mismo vuelo, la exposición aglomera diferentes disciplinas de las artes visuales como la pintura, el grabado, la fotografía y el uso de tintes naturales provenientes de plantas, y representaciones plásticas.

(Foto | Irene Valdivia/Acueducto Online)

Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/Irene Valdivia.-La tarde de este miércoles el centro cultural UNAM Morelia inauguró la exposición de los resultados colectivos de los trabajos realizados en los semilleros creativos en diferentes municipios de Michoacán.

Titulada a un mismo vuelo, la exposición aglomera diferentes disciplinas de las artes visuales como la pintura, el grabado, la fotografía y el uso de tintes naturales provenientes de plantas, y representaciones plásticas.

(Foto | Irene Valdivia/Acueducto Online)

Todas estas técnicas sirvieron para generar una colección de autoría de los infantes de distintas comunidades, quienes tomaron los conocimientos aprendidos durante su formación artística para crear diferentes piezas que representan elementos culturales, identitarios y geográficos de sus comunidades.

La mayoría de estos niños se armaron de valor y desafiaron la timidez para compartir oralmente la explicación detrás de sus composiciones artísticas, que mezclaban técnicas contemporáneas como la intervención de la fotografía y el rescate de técnicas ancestrales como el tejido y el bordado.

Un ejemplo de esto fue el Semillero creativo de fotografía de Jiquilpan, el cual fue titulado Mujeres de mi comunidad, en el cual las niñas participantes pudieron retratar a sus madres y vecinas, creando mensajes a través de la fotografía para reconocer el papel de las mujeres en su comunidad, capturando los diferentes oficios desde los tradicionales hasta los recientemente asumidos por las mujeres.

Destacó también en la exposición el Semillero de Capula, en el cual se utilizó flora recolectada en dicha comunidad para aplicarse en la técnica del esténcil. Algunos de los recursos que se utilizaron para crear obras fueron cúrcuma, jamaica, café, y otros tintes fotosensibles.

Fue el semillero de Cherán quien ingresó a la sala de exposiciones con una recreación de la tradicional danza del torito de petate, siendo este el concepto que se exploró durante el semillero de
Dibujo, pintura y muralismo.

Los niños ingresaron bailando con una réplica miniatura de esta figura emblemática de la Semana Santa, como una forma de enaltecer el trabajo de artesanos para las danzas en la meseta purépecha.

(Foto | Irene Valdivia/Acueducto Online)

Con este propósito, los niños también recrearon máscaras representativas de los personajes del negrito, viejito, diablo, y pertenecientes a la zona lacustre de Pátzcuaro.

Las exposiciones mezclaban disciplinas también incluyendo a la escritura, y un ejemplo de esto fue el semillero de Escritura creativa de Zamora, en el que se presentó una obra llamada A un mismo vuelo, pieza que da título a la exposición comunitaria.

En esta obra, los niños se inspiraron viendo el paisaje, sus alrededores, las nubes, y el vuelo de las aves, lo cual se presentaron con piezas de cerámica fría que enmarcaba un poema creado por estos infantes y basado en sus observaciones y sentimientos de su entorno.

El semillero creativo de artes visuales de Tzitzio compartió el elemento de El torito de petate con el semillero de Cherán, pero este fue representado a través de la técnica del grabado, para lo cual se hizo una instalación moral y una instalación móvil colgante que los niños presentaron orgullosamente y abarcando toda una pared de la sala.

En una habitación contigua, se presentó el semillero de literatura y pintura para primeras infancias, en el cual dos niños pequeños de apenas 4 años presentaban con una voz tenue y tímida el resultado de su imaginación a los medios de comunicación, iluminando la sala con la ternura del sonrojecimiento de los pequeños artistas ante la presencia de las cámaras.

En la última sala, fue el turno del semillero de Angahuan, el cual fue titulado Mi primer rebozo, y en el cual se exploró la técnica del telar de cintura y diferentes tipos de bordado, en el que se presentaron pequeñas composiciones exponiendo en ellas un número representando la cantidad de puntadas que eran necesarias para crear dichas obras, fungiendo así no solamente como un elemento estético sino pedagógico, a través del cual las niñas podían conocer la complejidad detrás de la elaboración de los diferentes bordados.

(Foto | Irene Valdivia/Acueducto Online)

Este semillero destacado por la amplitud del rango de edades de los participantes, quiénes iban desde los 6 años hasta los 30, Pues las encargadas consideraban que debían atender al interés que mostró población mayor de poder participar en la elaboración de su primer rebozo.

Finalmente fue el turno del semillero de Vista Hermosa, con temática de dibujo y pintura, donde los niños recrearon lugares históricos y tradicionales de la región con la técnica de pintura acrílicas, destacando de todas las composiciones por el uso de colores fosforescentes, pues según los pequeños, querían dar color y vida en sus obras.