Morelia, Mich. | Acueducto Noticias.- Desde las primeras horas de la mañana, la banda de guerra ensayaba sin descanso, preparando el ambiente en el estacionamiento del Ayuntamiento de Apatzingán, acondicionado especialmente para conmemorar el CCX aniversario de la Sanción del Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana. La ceremonia incluía la entrega de la presea Constitución de 1814, un evento que uniría a los tres poderes del estado.

Aunque la 76 Legislatura aún no llegaba, los detalles finales se afinaban mientras los invitados se acomodaban en sus lugares. Una orquesta ajustaba los últimos acordes, y el calor calentano comenzaba a hacerse sentir, obligando a algunos asistentes a recurrir a pañuelos y abanicos para combatir el sudor.
Finalmente, en fila india, los miembros de la 76 Legislatura hicieron su entrada, tomando sus posiciones en el estrado móvil preparado para la ocasión. En ese momento, la campana sonó, marcando el inicio formal del evento. Los fotógrafos, que hasta entonces ocupaban el templete, se retiraron para dar paso al pase de lista y confirmar el quórum legal.

Con el protocolo en marcha, se presentó a las autoridades del estado. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, acompañado de la diputada Brissa Arroyo, entró al escenario con una sonrisa, seguido de cerca por el magistrado presidente Jorge Reséndiz y una comitiva de legisladores que les seguían el paso. Los honores a la bandera se llevaron a cabo mientras el sol seguía su ascenso, intensificando el calor que cubría la explanada.
El evento avanzó hasta el punto clave del día: la entrega de la presea a la presidenta del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán, Alma Rosa Bahena Villalobos, en reconocimiento a su larga y destacada trayectoria. Al llegar su turno, Bahena se levantó entre los aplausos del público, abriéndose camino entre los líderes de los tres poderes. El gobernador Ramírez Bedolla fue el encargado de develar la medalla, entregándosela a Bahena, quien la alzó con orgullo antes de dirigirse a los presentes.
Sus palabras resonaron con fuerza, dedicadas a las mujeres anónimas que participaron en la independencia y que contribuyeron a un México más justo, equitativo y libre. Citando al Siervo de la Nación, afirmó: “Todo aquel que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo proteja contra el fuerte y el arbitrario.”

Concluida su intervención, el diputado Reyes Galindo tomó la palabra como orador del evento, haciendo una reflexión crítica sobre el México que soñaron José María Morelos y Pavón junto a los diputados del Congreso de Anáhuac, y comparándolo con la realidad del país actual. Su discurso fue una invitación a recordar y cuestionar los ideales que dieron forma a la nación.
Al finalizar el acto, la audiencia se dispersó. Las entrevistas con funcionarios se multiplicaron mientras, a unas calles de distancia, un desfile se deslizaba entre la multitud y las figuras militares. Los asistentes, a pesar del calor implacable, se mantenían firmes, celebrando más de dos siglos de la Constitución que buscó dar libertad a la América Mexicana.





