Crónica.“Un billón de pie”

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Morelia/Vianey Jazmín Cervantes

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«La trata de personas sí tiene rostro”, son las primeras palabras de Rosi Orozco, presidenta de la Asociación Unidos contra la trata, quien se ha dedicado desde 1990 a la defensa y promoción de los derechos humanos, particularmente a la prevención y tratamiento al combate de la trata de personas.

La rueda de prensa para el lanzamiento de la campaña “1 billón de pie” comenzó media hora tarde, desde la una de la tarde, la prensa esperaba en el salón Hidalgo, algunos bebiendo el brebaje mágico del periodista, es decir, un café, otros comiendo un sándwich o un brownie de chocolate.

Tras la presentación del presídium, noto que es la primera vez que veo una mesa casi completamente formada por mujeres, solamente había un hombre en la mesa. Sobresale en mi mente una de ellas: Karla Jacinto, sobreviviente.

“Gracias al gobernador, Silvano Aureoles, quien nos ha apoyado en cada paso. Sí, el estado caminara hacia la cero tolerancia a la esclavitud, hacia cero tolerancia a que el ser humano se venda como mercancía”.

Rosi, con un fuego que exalta en su voz y el movimiento de sus manos, afirma que sí va a haber un refugio especializado para trata de personas, que es ya un compromiso entre la asociación civil y el gobierno del estado, porque, dice ella “si le voy a pedir a la ciudadanía que denuncie, debe haber un refugio”, uno que no protegerá solamente durante la denuncia, sino que ofrecerá un apoyo integral.

La campaña “Un billón de pie”, que dará arranque en dos semanas, es decir, a inicios del mes de abril del 2017, busca que la gente se ponga de pie, se levante en solidaridad con mil millones de mujeres que sufren violencia, por eso se llama así, “Un billón de pie”. El spot publicitario muestra a conocidas artistas mexicanas cantando por la mujer:

“Somos madres y maestras, somos hermosas, somos preciosas… Baila por vivir, baila por tus sueños, deja de sufrir”.

Las voces y la letra me parecieron desastrosas y horribles por decir poco, aludir a la

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“belleza” femenina en una lucha social tan fuerte me hace sentirme decepcionada, la frase “deja de sufrir” me parece tan plástica, tan hipócrita y tan de tele comercial, que prefiero bajar la mirada; es principalmente esa visión de ser hermosa, preciosa, ese ponernos como “débiles”, lo que hiere a la mujer, y rematarlo ahí, fue una pésima idea. ¿Y por qué no decir que somos fuertes, que somos valientes, que somos dignas, inteligentes?, ¡ah, claro que no! lo mejor era decirnos ‘preciosas’. Ese spot me hizo desear poder despedir a los creadores de tan horrenda campaña para un tema tan fuerte, no es digno de la causa.

Rosi afirma que existe una coreografía que se puede descargar por internet, hecha por Ingrid Silva.

En entonces cuando da la triste cifra, “1 de cada 3 mujeres a nivel mundial ha sufrido de violencia… En México, tristemente, son 2 de cada 3”. La cifra me perturba, hago memoria de mi pasado, las historias de mi familia, de mis amigas y de algunas conocidas… y me doy cuenta que la realidad siempre ha estado ahí, ni siquiera está escondida, está en la vida diaria.

Retoma el tema, México es uno de los países que más ha participado, pero esta vez busca que participen integralmente los 32 estados, “que, bailando y cantando, se comprometan a respetar a la niña, a la mujer…”

Toca un tema importante y casi dejado de lado: La trata no es solo de mujeres, en un número muchísimo menor pero no por ello irrelevante, recuerda que los hombres también son víctimas de trata, de prostitución, de venta de órganos…

Ayudar a quienes hoy están en esclavitud, no es un acto de bondad, “¡es un acto de justicia!”. Remarca que las personas que suelen caer en estas tretas son personas vulnerables, que salen huyendo de la casa, de la familia, de los problemas… salen huyendo para caer en la trampa de la esclavitud sexual.

Entonces, hace mención a Karla, quien ha visitado diversos países como superviviente de trata de personas, como ejemplo de que sí se puede acabar con esto; una de las ciudades que visitó fue la Ciudad del Vaticano, desde donde ella llamó a la campaña “Hoja en Blanco”, y donde el mismo Papa Francisco, “ante los alcaldes del mundo”, tomó una hoja en blanco, misma que toma ella entre sus manos y que, en el presídium, tienen cada una de las mujeres, lista para alzarla; y dijo: “Cada víctima merece una nueva historia, una nueva oportunidad”.

“Michoacán con esta campaña está abriendo los ojos…”, su furor contagia, tiene un porte que retoma a sabiduría y lucha, ella misma es una estatua a la fuerza, a la voluntad y a la no rendición, pide al presídium, si está comprometido, levantar en honor a la campaña, su hoja en blanco, una nueva oportunidad. En la mesa, cada una levanta su respectiva hoja, orgullosas todas.

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Rosi Orozco insiste en la importancia de la denuncia, sin denuncia no hay nada, el mismo fiscal especializado en feminicidios y trata de personas, Jesús Alfonso Guerra Cruz, lo dice más tarde, ante la pregunta de “si es un secreto a voces, las distintas calles y plazas de Morelia donde abunda la prostitución, tanto femenina como masculina, ¿por qué no se ha hecho nada al respecto?”. ¿La respuesta?, “se necesita una denuncia, solo basta una denuncia, aunque sea anónima, para que todo el cuerpo vaya a revisar lo que pasa”.

Guerra Cruz dice que en la Procuraduría tiene intervención en todo el estado, pero que se han

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mostrado un cuadro más intenso en Morelia y sus alrededores, principalmente en Tarímbaro.

 

Finalmente, Rosi Orozco, quizás algo molesta, aclara un punto importante, ante la pregunta de un reportero, México no busca criminalizar la prostitución, simplemente el derecho de la mujer, si ella está en eso por gusto, muy bien, pero que sea para ella, que no tenga que pagar renta de cuadra, como dicen; que no tenga que darle dinero al padrote, que no tenga que rendir cuentas a nadie, solo para la mujer misma.

Rosi Orozco da los números para asesoría y apoyo: Tel: 01-800-5533-0000 o *5533.

En el portal www.unidoshacemosladiferencia.com también se puede obtener ayuda de ciudadanos, abogados y psicólogos que pueden dar asesoría para víctimas de trata y esclavitud sexual.

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KARLA JACINTO 

Imagen: Vianey Cervantes

Karla Jacinto, originaría de la Ciudad de México, fue llevada a la trata de personas por su pareja, a la edad de 12 años, con el mismo discurso: “Tú eres mi princesa”, luego, con preguntas como “¿oye, y si tú entraras a trabajar de esto…?”, bromitas que prueban el de broma en broma, la verdad se asoma.

Le falsificaron los documentos, donde “paso de tener 12 a 18 en un día”, bajo amenazas para declarar, “si dices esto o aquello… matamos a tu papá, a tu mamá”, y ahí la pregunta es “¿qué harías por tu familia?” y con eso ya el Gobierno quedaba pensando que “estabas ahí por gusto”; así como la gente, que las ven en “faldita y en tacones” hablando con el celular, piensan que ya, que les gusta, y las personas simplemente pasan de largo.

“Lo terrible es que una persona puede valer 80 pesos… Estar rodeada de esas personas que te escupen en la cara, que hablan de ti, que te llaman como una vil pu… y lo que sigue”.

Relata que los maltratos psicológicos y físicos son terribles, “si no entregas la cuota te golpean y los golpes ahí no son como la bofetada que te dan en tu casa, son patadas, puñetazos, con palos, con cables, con cadenas, tres veces estuvieron a punto de matarme en mi propio hotel, tú ya no sabes si vas a sobrevivir o si de plano vas a pasar toda tu existencia ahí (…) a mí me hicieron abortar de gemelos, luego me embarazaron y me hicieron trabajar desde mi primer mes hasta el octavo… después, las amenazas con la familia se detienen, ahora es todo con la niña”, a este punto su voz se escucha tensa, el recuerdo quizás la hiere, o le hierve. ¿Y cómo no? Si su historia es cruda como una realidad que muchos, realmente no conoces o que quizás ni siquiera logramos imaginar.

Habla sobre el señor que la rescató, un señor 62 años que “vio realmente a una niña de 16 años (…) que vio la belleza de una mujer”.

Durante un año planearon el escape, pidió a su hija por un fin de semana, a cambio de dinero, para “visitar a su familia”, sin embargo, al llegar a la ciudad de México, de su familia, llega a la fundación, desde donde ella encuentra un hogar, un apoyo con el cual Karla jamás volvió a su cárcel.

Fundación Camino a Casa, asociación que le dio todo el amor, un hogar, atención psicológica, “si la asociación civil no hubiera aparecido, yo no estuviera aquí”.

Karla fue llevada a Guadalajara, Irapuato y Puebla, donde, en cada lugar, había coalición entre los líderes tratantes y miembros de la política: “Tengo nueve años buscando a mi tratante y ‘no lo han podido agarrar’…”.

Karla viste un suéter color gris que llega larga por los costados, su sonrisa es madura, quizás un poco triste, pero reconfortante.  Sale rápido, con pasos seguros y negándose a dar su segundo apellido. Me quedó con sus palabras, un ejemplo, una luz en la oscuridad que viven miles de mujeres: “Hoy puedo decir que conozco miles de historias… Hoy puedo decir que soy una superviviente”.